La relación que tenía con Tucker no era algo que hubiera imaginado que tendría, pero mi hija la aceptaba y eso me quitaba un peso de encima. Pero las palabras de la que había sido mi amiga retumbaban en mis oídos como el sonido del viento como un en día de otoño, cuando las hojas de los árboles caen. Sé, es cierto, Tucker tenía una mujer a la que me asegurado amar, y ¿eso me preocupaba? Por ahora no, sólo deseaba vivir el momento y dejarme llevar por lo que sentía ahora y lo que él creía sentir. ¿Era amor? No estoy segura tampoco de eso, pero tenerlo cerca me hacía sentir bien. Esa noche cuando mi hija ya dormía en su habitación por algún motivo recordé las palabras de la otra mujer de Anthony, escuchaba vívidamente su voz reclamándome sobre un hombre que aún no lograba comprender de qui

