Alessia: Estaba mirando fijamente a Aitor, en el camino a casa, ninguno de los dijo nada, prefería que fuese así, mis ojos estaban con lágrimas, sentía mi corazón en mil pedazo de nuevo, y por el mismo hombre. — Deberías marcharte. — dije ya en mi casa. — No te dejaré sola— contesta con un tono neutro. — ¿Me odias? — pregunté con miedo. —¿Lo amas? Mis ojos se separan de los suyos y bajo la mirada y el bufó molesto. — Él no es el hombre que piensas, no sé si te engaño o fuiste tan estúpida de enamorarte de él de todas formas, me abandono con mi padre enfermo cuando yo solo tenía 15 años, me toco hacer todo para poder mantener a mi padre conforme, habíamos perdido a mi madre y él lo único que hizo fue arrancar como el cobarde que es.— las lágrimas siguen corriendo por mi rostro pero n

