Capítulo 58

1662 Words

—¿Puede usted creer que de la nada apareció otro hijo de mi padre del cuál hasta entonces no sabíamos? —le comenté a la psicóloga dos días después de visitar mi antiguo hogar—. Bueno —quise corregir—. Cuando digo que no sabíamos, me refiero a mi madre y  a mí, porque Robert ya lo sabía. ¿Cómo se supone que deba tomar eso? —Con calma —opinó la mujer de ojos grises casi azules, como dos linternas bajo espesas pestañas naturales, en sus manos sostenía una taza de té y yo en las mías una de café bien cargado mientras compartíamos una pequeña y redonda mesa bajo árboles sobre aquella azotea ecológica, di otra calada a mi cigarrillo, a ella no le molestaba que lo hiciera—. No es culpa de nadie más que de tu padre.                                                                   Bufé, mirándo

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD