Súbitamente mis pupilas vislumbran el lugar… un maldito “puticlub” como le dirían en mi barrio. Las mujeres caminan semidesnudas, la música es un poco alta y en algunos sillones se encuentran sujetos con aspecto de mafiosos, lanzándoles billetes a las chicas para que meneen el trasero ¿Así de fácil era? Me cuestiono… y yo robándoles. Pienso, dejando salir un bufido. ─Ni lo pienses ─reprime Hércules, me encuentro con sus ojos grises. Llenándome de desconcierto. ─¿De qué hablas? ─Cuestiono, sentándome en un taburete de la barra. ─Te quedarás ahí sentada, sin pelear, bailar o hacer alguna estupidez que haría Agatha Volkova, poniendo su vida en peligro ─reitera rápidamente. Parpadeo ante su demanda, no es difícil… pienso, ¿Pero qué sería de la vida sin un poco de peligro? Me cuestiono.

