Tose falsamente, ignorándome. ─Pues están aquí para que los sigas saboreando ─murmuro, mirando mis pechos. ─Cállate, Agatha ─gruñe, con algo de incomodidad. Ruedo los ojos. Salimos finalmente del edificio de mafiosos, para adentrarnos en el auto. Súbitamente, mis ojos se posan al frente, observando a Rahul con sangre en su camiseta y la casa, apuntando un arma hacia nosotros. ─Creo que sí me odia ─declaro, apretando mi mandíbula en una sonrisa. ─¿Tú qué crees, Agatha? ─Inquiere con la voz gutural. Hace ademán de encender el auto. ─Espero que pienses arrollarlo ─menciono, escuchando cómo acelera. ─¡Entrégame a esa zorra, Donovan! Esto es entre ella y yo ─exclama Rahul. Saco el dedo del medio por la venta al igual que mi lengua. ─¡Puta! ─Grita, disparando hacia mi mano qu

