Hércules suelta una carcajada. ─Que buenos tiempos ─murmura él. Aprieto mis puños, sintiendo que sobro en este lugar. ─¿Ahora ella es quien te la chupa? ─Cuestiona la pelirroja, llamando mi atención. ─No. ─Responde él con seriedad. Tomo una bocanada de aire. ─Es cierto, nunca se la he chupado, pero él sí a mí ─reitero con molestia. Mel suelta una risa. ─Me cae bien esta chica, siempre lo pensé ─acota con tranquilidad, como si no la fueran a torturar. Los ojos de Hércules se colocan en mí, arrugando el cejo. Carraspea, volviendo su atención a la chica. ─Ahí está el dinero que te debía Lorenzo, tampoco debías de asesinarle. Dejaste de ser una simple Rosa, pero estás dentro de la mafia, aquí somos una maldita familia ¡Lorenzo era intocable! ─Exclama de repente Donovan. Mel a

