─¿No piensas tocar o entrarás tumbando la puerta dramáticamente? ─Inquiero tratando de mirar el interior del restaurante. ─Estoy esperando a nuestros hombres, no quiero hacer el trabajo sucio ─responde, cruzándose de brazos. Al cabo de unos minutos aparecen dos fortachones que dan cierto temor si les ves mucho a los ojos. ─Me cagaría en los pantalones si estos hombres me hacen una visita… bien pensado ─manifiesto. Hércules de repente, gruñe. Pateando la puerta con fuerza, abriéndola. ─Tumbar la puerta dramáticamente ─murmuro, haciendo como si estuviera anotando algo. ─Agatha… ─gruñe Hércules, mandándome a hacer silencio. ─¡Tino! ─Grita de repente, los empleados corren. Mientras noto que no había comensales. Tomo asiento en una de las mesas, viendo todo el espectáculo en prime

