Capítulo 15

1192 Words
Alice volvió con los ojos en blanco y estupefacta a la casa de Daniel donde se encontró primero con su hermano y se sentó a su lado. —¿De dónde vienes?—inquirió él, protector. —Creo que debes dejar de montar guardia...—murmuró aún sorprendida y tiesa. —¿Que sucede? ¿Que hiciste? Ella lo miró sin pestañear. —Lo mandé a la oscuridad...—dijo dejando su reloj en la mesa del living. —¿Que? ¿Y cómo hiciste eso sin que él te hiciera daño? —No lo sé—dijo sin caer en cuentas. Daniel bajaba con una caja de cosas. —¿Que le sucede a Alice? —Mandó a la oscuridad a Jack. Daniel dejó caer la caja. —¿Que? —Lo que dije—volvió a decir Viscencius. —¿Él no te ha hecho daño verdad?—dijo Daniel corriendo a tomar el rostro de Alice. —No pudo...no tuvo tiempo... —¿Esto significa el final?—inquirió Daniel viendo a Viscencius. —Pues, en la oscuridad, no afectará al tiempo...o eso creo... —¿Y si dejo de existir? Yo era de su sangre—dijo Daniel con la cabeza en la nuca. —Bueno, quizás no es tan bueno que lo haya llevado a la oscuridad... —Esperaremos—espetó Viscencius. —Es el día de las madres, no puedo con esto—dijo Daniel poniéndose loco. —No sabemos si Jack no tenía familia, es tonto hacerlo volver de la oscuridad—dijo ella—¿Pueden solo sentirse tranquilos de que ganamos? Viscencius se esperezó en el sofá. —Tantos días pensándolo todo y tú solo te apareces y lo llevas a la oscuridad. —¿Que querías que hiciera?—refunfuñó ella. —Que esperaras, ¿no sabes acaso que el tiempo y la oscuridad no son tan simples de interpretar? Un solo cambio y todo puede cambiar ahora. —Pues Daniel sigue aquí... Viscencius lo miró. —Ahora tendremos que vigilarte a ti. —Pues venga y ayúdenme con los preparativos para el día de las madres, mi madre quiere invitar a sus amigas. Ambos lo ayudaron a colgar tonterías como globos y mensajes del día y luego se atrincheraron en el cuarto de Daniel, donde solo él se hizo ver con su familia en festejo. —Tienes una familia tan bonita—dijo una de sus amigas—.Ya corrió la voz de que lo quieren reclutar para fútbol en más de una universidad. —Sí, bueno, eso se debe a toda una vida de entrenamiento con su padre—sonrió su madre con gélido gesto. Sus padres estaban distanciados de Daniel hace algunas semanas, su padre se habría enojado porque ya no entrenaban juntos y porque sospechaba que tampoco lo hacía solo, pensaba que perdería las oportunidades universitarias. —¿Ya tienes planes sobre el futuro, Daniel?—preguntó otra amiga de su madre. Él sonrió con cálido gesto y educadamente respondió; —Pretendo estar tranquilo en vacaciones y luego tomar una decisión respecto a la universidad. —Oh, pero irás, ¿verdad?—insistió la mujer. Él asintió a regañadientes y le susurró a su madre que se escaparía a su cuarto. Al subir las escaleras, escuchó a alguien tragándose los mocos como si eso la alimentara, y cuando entra, Viscencius dormía como un bebe y Alice se encontraba sentada frente a la ventana. —¿Que sucede, mi amor? —Ustedes tienen tantas tradiciones y es que me trajo recuerdos... —¿Que clase de recuerdos? —Extraño a mamá. —¿Que sucedió con ella?—murmuró abrazándola. —Está en una oscuridad que no puedo manejar... —¿La muerte? Ella asintió con la cabeza. —Mi padre vivió más tiempo, y por eso Viscencius recibía más atención, por eso también yo era protegida de todos los hombres. —¿Y cómo se sentía eso? —Como si me ahogara en otro tipo de oscuridad, no en la muerte, ni la oscuridad del tiempo, sino en la mismísima oscuridad que existe en el corazón y que lo hace a uno hacer cosas y pensar cosas tristes... Él mirando a la nada la rodea con los brazos la espalda. —Yo también he conocido esa oscuridad. —¿Porque? —Porque entreno con mi padre desde que tengo uso de la razón y ahora ni siquiera me habla, solo porque decidí que no sé si quiera ir a la universidad. —Lo siento por eso, no pretendíamos dejar tu vida de cabeza. —No se trata de eso—insistió él—.Se trata de que si no quisiera ir, él debería entenderlo y apoyarme, no enojarse. Lo he intentado y Dios sabe que sí, pero él es tan orgulloso... —Lo siento—murmuró ella, él la besa y la invita a dormir con unos acolchados en el suelo. Mientras ambos dormían, Daniel dejó de estar presente, y Alice dejó de sentir sus brazos rodeándola. Alice corrió hacía abajo, y ya no había ninguna reunión, no había festejo, y entonces lo supo, si los padres de Daniel ya no eran padres, su madre no estaría festejando, y el cuarto de Daniel...sería solo un cuarto. Cuando Alice entró al cuarto, solo habían cajas y cosas, y se encontró con Viscencius con gesto molesto. —Déjame adivinar, Daniel desapareció... —Lo hice desaparecer—dijo llevándose a la boca Alice mientras comenzó a llorar. Su hermano acudió a abrazarla. —Lo traeremos de vuelta. —No podemos, no sé como hacerlo. —La tragedia de Sablyer deberá ocurrir—espetó Viscencius. Ella negó con la cabeza. —No podemos asegurar tu vida, ¿acaso tienes aún las armas? Él negó con la cabeza. —No tenemos ninguna oportunidad de ganar sin Daniel. —No lo sabes, si no hubieras llevado Sablyer a la oscuridad no sabríamos que sucedió realmente. —Sí, tú estarías vivo. —No seré un mártir, donde vaya lo aceptaré. Ella lo abraza llorando. —No quiero que mueras. —Solo recuérdame, no es una despedida, de momento pienso ganar al imbécil de Jack, contamos con el conocimiento de lo que hará... Ella asintió con la cabeza y volvió a tomar el reloj, ambos viajaron al día del desastre, solo que Daniel volvió a existir, y como la oscuridad no borra los recuerdos, él apareció y buscó a Alice y a Viscencius, pero era demasiado tarde, ambos habían viajado al desastre, ambos viajaron a la tragedia de Sablyer. Corrió hacía el Castillo, y seguía allí, con más estructura, casi con toda su estructura, y entonces lo supo; No ocurriría la tragedia de Sablyer. Pero no sabría si los Versalles seguirían existiendo...rápidamente fue a buscar el segundo reloj, el de Viscencius y allí estaba, tirado en su cuarto, así que no lo pensó mucho y se cargó las armas y tomó el reloj, cerró los ojos y se imaginó la tragedia, y de pronto, estaba allí. Viscencius esperaba armado en su oficina. —¿Que haces aquí? —Traje provisiones—espetó Daniel mostrándole las armas.
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