Allí estaban, en el día que sucedería la tragedia de Sablyer. Aún no estaba Jack, así que muy temprano, Viscencius ordenó a todos los caballeros que se retiraran, los cuales, recibieron la orden muy extrañados.
—Intentaremos dejar ésto lo suficientemente vacío para que no haya una pelea.
—¿Alice donde debería estar en este punto?
—En el altillo—respondió Viscencius y amén de lo dicho, Daniel marchó al altillo con un par de llaves.
—Ustedes—dijo una voz.
El gato Ceshire.
—¿Que haces aquí?—inquirió Daniel.
—Sablyer es mi hogar, imbécil.
—Claro, entonces tú me ayudarás a liberar a Alice—dijo mientras lo alzaba.
—Suéltame paria, solo liberarás a la otra Alice.
—¿Que? ¿Porque?
—Porque ella esperaría a Jack, su enojo hizo que todo esto se vaya a la oscuridad.
—Sea como sea, tengo que liberarla—dijo acercándose al altillo—¡Alice!—intentó comunicarse con ella.
—¿Quien me busca?—preguntó esperanzada si en aquella ocasión, por fin fuera Jack.
—Abriré la puerta. Vamos, gato, has lo tuyo—le dijo a Ceshire poniéndole las llaves en frente, él rascuñando a Daniel le dice que era la más larga.
Daniel suelta a Ceshire y por ende, abre la puerta del altillo.
—¿Tú quien eres?
—Tiene la sangre de Jack, pero es un niñato del futuro—espetó Ceshire limpiándose.
—¿Cómo que del futuro?
—Me encantaría explicártelo pero debemos volver con tu hermano.
—¿Porque?
—Porque Jack no es lo que crees, él quiere asesinar a tu hermano.
—¿Y cómo lo sabes?
—Porque ocurrió una tragedia, donde Jack iba a asesinar a tu hermano y estabas tan enojada que no haya ido a por ti que llevaste todo a la oscuridad.
—¿Es eso cierto, Ceshire?
—Sí, pero sabes que yo soy un gato mágico, puedo viajar solo.
—¿Y que es lo que exactamente sucederá?—le preguntó Alice a Daniel.
—Pues, creo que Jack vendrá contigo a hablarte, y luego irá a buscar a Viscencius, ya que él ordenó a la caballería que desaloje el lugar.
—¿Porque haría eso?
—Porque Jack es un asesino, mató a cien personas antes y ahora lo volvería a hacer...
Ella se lleva la mano a la boca.
—Estoy enamorada de él...de un, asesino.
—Sí, y eventualmente en el futuro lo estarás de mí.
Ella ladeó la cabeza con extrañeza.
Él la toma de la mano y aunque ella no recuerda nada, era como si sus manos ya hubieran sido tocadas, como si su cuerpo tuviera en su memoria a Daniel.
Caminaron escondidos hasta la oficina de Viscencius.
—Es el primer lugar donde me buscará—espetó Viscencius—.Hay que llevar toda la armeria en otro lado.
—¿En donde más?
—En el altillo de Alice. No sabremos si la visitará ahora, cuando no hay caballeros a la vista.
—Venimos de allí—dijo Daniel con gesto cansino.
Viscencius le dio unas palmaditas en la espalda.
—Aún falta para que venga ese desgraciado.
—¿Recuerdas algo de ese día?
—Sí, que llegó tarde.
—¿Tienes una idea de porque?—preguntó mientras volvían al altillo a esconderse.
—Supongo que ya lo había decidido, así que vino cuando estuvo preparado para matar a todos.
—Jack no me haría eso...—murmuró Alice.
Daniel la volvió a tomar de la mano.
—Quizás no lo haga ésta vez, quizás realmente te ama—espetó aunque supiera la respuesta.
Jack jamás la amó, solo era un capricho porque aquello le molestaba a Viscencius porque no podía controlar a las dos Alices y Jack sí lo hacía a la perfección.
Cuando llegaron al altillo se armaron.
—¿Que son esas cosas?—preguntó Alice viendo las armas de Daniel.
—Armería, pero del futuro—espetó Viscencius.
—Así que solo el mundo creció para volverse más violento...
—Aquí también se convirtió en algo más violento cuando tú novio decidió que era más importante matar a tu hermano que liberar a su novia—espetó Daniel y Alice lo vio con gesto molesto.
—No te enojes con él—se adelanto a decir Viscencius—.Solo dice la verdad. Jack me lo dijo solo, me lo admitió. Él siempre había deseado tener la fortuna que teníamos, no le interesaba tener tu dote, él lo quería todo...
—¿Cómo podría saber que me dices la verdad si solo son palabrerías?
—Entonces intenta ser la otra Alice.
—¿Que otra Alice?
—Ya sabes, la caja de pandora...
—Ese apodo del maldito Ceshire...
Ella cerró los ojos buscando su lado oscuro, y allí lo vio todo, recordó todo, Alice había sido inteligente, guardó en su lado malo, todo lo oscuro que significaba Jack.
Ella abrió los ojos como platos.
—Él y yo...
—¿Lograste recordar todo?—preguntó Daniel.
—Tú y yo...
—Bueno, no era necesario...
—Sí, sí lo era—dijo besándolo—.Tú eres el amor de mi vida y solo hay una, ésta.
—Sí, pero no es este tiempo, yo no soy de aquí...
—¿Y porque no te quedas? Podrás tener mi dote si nos casáramos...
—No es mi tiempo, Alice. Me devolveré cuando éste día sea seguro.
—Nunca será seguro nada si sigue vivo Jack...
—Por eso trajimos municiones—agregó Viscencius.
—¿Y si no resulta como esperamos? No puedo devolverte a la vida...
Y cuando el debate parecía abrirse, se escucharon unos pasos, Viscencius se escondió y Daniel también.
—¿Bella?—susurró una voz conocida, aquella del infortunio; Jack.
—¿Si?—responde ella fingiendo.
—¿No sabes que sucede o porque toda la caballería no está?
—Viscencius les dio el día libre, creo—espetó ella.
—Entonces eso también me incluye a mí, podremos pasar más tiempo hablando.
—¡Oh! Pero creo que tiene planes para ti—dijo Alice viendo a su hermano haciéndole señas para que Jack se marche.
—¿Viscencius? ¿Que planes podría tener para mí?—dijo marchándose.
Viscencius cargó un rifle.
—Planes que no te imaginarías, imbécil.
—¿Cómo planean hacer que esto funcione?
—Pues tú hermanita, lo volverás a traer con nosotros, pero ésta vez al jardín, donde Daniel y yo nos posicionaremos dentro y lo dejaremos hecho agujeros.
—Viscencius, eres un noble, ¿y vas a esconderte para matar a alguien?
—Pues yo apoyo el plan—agregó Daniel.
—Es el plan más cobarde que existe—determinó ella.
Viscencius piensa en lo buen espadachín que es y lo mucho que disfrutaba de serlo.
—Bueno, quizás solo Daniel se esconda con municiones.
—¿Estás de broma? ¡No puedo cubrirte si te atraviesa con una espada!
—Yo tampoco lo permitiré, no lo hice antes y no lo haré ahora.
—No puedes llevarlo a la oscuridad sin dañar a Daniel, nena—comentó Viscencius pensativo—.Puedo ganarle, soy buen espadachín.
—¡Y él un asesino!—exclamó Daniel—¿Acaso no les importa que haya asesinado a más personas de las que ustedes han visto nacer? ¡Es un peligro!
—Por eso ambos me cubrirán—dijo Viscencius haciéndole una señal de guiño a Daniel para luego dirigirse al jardín.