En el juzgado con Roger y Melissa de testigos. El juez de paz nos entrega un certificado que nos declara oficialmente marido y mujer. Sin invitados, sin familiares. Como me opuse a que viniera su madre, Cane tampoco quiso que trajera a mi prima. No me molesté, eso no hará la diferencia. Sigue siendo un matrimonio por contrato. -He perdido a mi chica ardiente- le sonrío coqueta. A mi nuevo esposo no le gusta que lo haga, pero el cariño que me une a Roger es puramente filial. -Es solo por unos meses “iceberg de pasión”- Cane nos mira sin gracia cuando acaricio la mejilla de Roger. -Si ustedes dos siguen con su parodia de amor este acuerdo se ira a la mierda y nos estaremos sacrificando en vano. – Está en el punto máximo de su mal humor- Como diablos nos van a creer casados si ustedes no

