4- Pero que enredo

2880 Words
Nueva York esta radiante hoy. Las calles repletas de gente apresurada por llegar a sus sitios de trabajo, yo entre ellos. Espero que el día sea menos agitado que el de ayer. No quiero visitantes tóxicos “eso quien lo puede controlar” Llego a la oficina. Café en mano y el bolso de documentos que me llevé para avanzar. Escucho voces en la oficina del jefe. Pongo los ojos en blanco. - ¡No puede ser! Ya tenemos visitantes – coloco todo en el escritorio antes de reportarme- ¿Cuándo se volvió tan movido este lugar? - ¡Yelena! - la voz de Roger llega desde el ascensor. -Licenciado Arthur, tan temprano en la oficina- Lo llamo con formalidad cuando bromeamos, el resto del tiempo uso su nombre de pila. -La situación lo amerita, estamos en una encrucijada- eso lo dice con cara de duelo- Por suerte llegas temprano, hay mucha documentación que buscar y enviar. - Me pregunto quién esta con mi jefe, Vocifera en su oficina. -Solo dime que no tendremos ex novias frenéticas hoy—pongo cara sufrida. -Eso nunca se sabe, nuestro Cane deja huellas por donde va ¿Te gustaría que te marque? - le lanzo dardos venenosos. -Lo que me gustaría es marcarlo yo con un hechizo de los que usan para marcar a las vacas- Se ríe - ¿Cuáles iniciales le pondrías? - dibuja una YS en el aire -Le pondría el símbolo de peligro- ríe a carcajadas- Ese hombre es un perverso desconsiderado que agarra todas las faldas, sin detenerse a ver la moda o el estilo. ¡qué va! Yo paso. - ya no se escucha el ruido. - ¿No te gusta el jefe? - se acerca en un susurro. - ¿Gustarme? - lo miro con desdén- ¿A mí? – me auto señalo. Mira con interés- No me gustan el hombre que no es selectivo, que es bragueta alegre, con madre alcahueta y apoyadora. -Mi madre no es así- Di un salto de un metro al escuchar la voz a mis espaldas. El timbre profundo retumbó en mis oídos. -Estás escuchando nuestra conversación Cane, - Roger reaccionó antes que yo- Estamos hablando de mi madre, no de Marietta. - Solté un suspiro de alivio antes de volverme a ver al dueño de la voz. Me quedé viéndolo en su traje habitual, pero sin corbata dejando ver un asomo de pecho, lleva una cadenilla de oro muy fina que le hace ver sexy. Trae el pelo sin gel. Se ve joven, aunque no luce relajado. -Seguro se sintió identificado con el tipo de madre que describí- me tapo la boca después de soltar el comentario. Roger me mira divertido y el jefe me ve con suspicacia. -Mejor pongámonos a trabajar, Yelena- me paralizo al oír mi nombre en labios de Cane. Mi corazón palpita por… por, no sé qué diantres. Siempre se dirige a mí por el apellido. -Estoy lista, Cane, digo, señor Mirror. - me da una mirada profunda que le causa sensaciones raras a la parte más oculta de mi cuerpo. -Necesito el correo que le pedí ayer, quiero saber por qué no supe de esa transacción. - Vuelve el jefe autoritario. - lo seguimos a la oficina. -Ya lo tengo señor. – me acerco a su escritorio, enseguida me impacta el aroma personal- Si revisa, se dará cuenta que está en su bandeja desde el veinticinco de marzo, - inicio el equipo, hago una búsqueda y le muestro- Yo misma lo reenvié y lo imprimí para usted, como siempre- muestra incredulidad. -Nunca lo vi- mira incrédulo. -Todos los días hago lo mismo- lo miro acentuando las palabras- Justo después de mi hora de almuerzo, antes de que usted comience las terapias- Carraspea nervioso. Se ha puesto rojo como un tomate y pongo la perfecta cara de un jugador de póker. - ¿Quiere decir que sabias de esa transacción? - Roger lo cuestiona. -Quiero decir que hice lo que me corresponde según el protocolo, - voy en su defensa- Recibo los correos, verifico la procedencia y los coloco en orden de prioridad sobre el escritorio del señor Mirror. Lo que pasa después de ahí no es de mi dominio, aunque debo decir que a veces encuentro esos papeles enrollados en el zafacón con lo que asumo que no tienen importancia. - Los enrolla en mi presencia cuando trata de borrar las evidencias de sus encuentros terapéuticos. - ¡Oh, chica mala! Tienes algo oculto con la mención de lo que pudo pasar con ese papel. Eres un diablillo con todo y cuernos. - Miro a Roger amenazante. -No tengo nada oculto, chico travieso- compartimos miradas y sonrisas en un lenguaje ajeno a Cane. Eso le incomoda. -Pueden dejar esos escarceos en mi presencia. - apunta cejudo- Roger no uses esa confianza con las empleadas, da una mala imagen- lo miro sin dar crédito a ese derroche de moralidad. Miro a Roger y exploto en risa. Tocan la puerta. -Vamos Cane, en breve vienen los abogados. Yelena, prepara los documentos que trabajaste y reimprime el correo, quiero verlo personalmente. Organiza la sal de juntas. Si necesitas ayuda auxíliate en Melissa. Los abogados del consorcio desfilaron uno por uno frente a mí. He sido toda sonrisas con las celebridades del derecho que pasaron por esta alfombra roja desde el ascensor a la sala de juntas. Han dado una experiencia gratificante a mis ojos todos esos papasotes. Melissa vino a ayudar y pudo darse ese banquete visual. -- -Señores, ya conocen la situación ¿Cuáles alternativas me ofrecen? - discutimos varias propuestas. Es poco lo que se puede hacer. Necesitamos hacer algo contundente. - ¿Qué acción tomaremos contra la señora Oller? -Por ahora, anular el poder que la autoriza a disponer de dinero o tomar decisiones en el banco. - Eso es algo que debí hacer desde que descubrí el engaño. -Ella puede firmar una declaración de lo sucedido, aceptando que actuó sin consentimiento de la directiva -Eso será útil para la denuncia. -No quiero a la policía involucrada, eso generará más escándalo. - Mientras más discreto será mejor. -Se están rastreando los movimientos de la cuenta, hacemos esfuerzos por contactar al cliente para que retire los fondos. -Eso es una estupidez, si ya aceptamos el dinero, lo único que podemos hacer es pedir los soportes, nada más. - es importante no cometer nuevos errores. -Como están las cosas conviene tener una buena relación con la señora Oller -Estoy de acuerdo- pienso un momento- Puede que descubramos otras cosas, como quien la ayudó dentro del banco, se necesita ayuda para algo como eso. - todos me miran y asienten. - ¿Qué proponen para evitar que congelen los recursos del banco? - Roger actúa como parte interesada, su rol de abogado es para otros tipos de asuntos. -No te va a gustar, pero es la única solución- Miro a Peter con los dedos en la sien. -Eso es una tontería- otro lo contradice. -Es inviable, no lo aceptara- el tercer abogado desestima la propuesta que aún no conozco. -Me van a decir cuál es la maldita tontería que no aceptare- estas medias tintas me están dando jaqueca. -Poner tus recursos a nombre de alguien que no sea objetable- Eso no es tan descabellado. -Puedes explicarlo mejor- quiero escucharlo todo. -Si pasa los fondos a tus padres, la superintendencia asume que estas esquivando el proceso y puede presentar cargos en tu contra o incluso argumentar complicidad. - ¿Y? - miro a Roger que lo confirma con un gesto. -Si te casas, le regalas ese patrimonio a tu mujer. Los bienes familiares nunca son objeto de bloqueo en una investigación. - un silencio llenó el lugar. nadie se atreve a tomar la palabra - ¡Jajjajajaja! - esa risa acelera mi mal humor. - ¿Cuál es el chiste Roger? -Cane, es sabido por el mundo que no tienes esposa. -Dije que se case, - la interrupción evita que diga algo desagradable- Supongo, que tiene a alguien o puede buscarla hasta que se aclaren los hechos. Es eso o perderlo todo. -Los fondos del banco seguirán ahí, aunque inamovibles. Tu patrimonio personal tendrá la misma suerte si no haces lo que te digo. Piénsalo y luego ríete de Roger. La palabra matrimonio no me suena, la olvide desde aquella relación ridícula. Valerie y yo no éramos compatibles de ningún modo, pero creí que estábamos enamorados. Se veía adecuada desde todos los sentidos. Yo tenía la edad para enseriarme, además de dar una mejor imagen a mi negocio. Esta es la segunda vez que he estado por perder mi patrimonio a causa de esa mujer. Esta vez no quedara con ganas de intentarlo de nuevo. -Buscare a alguien, Roger me ayudara.- Cada uno me ve con sorpresa. -Ni muerto apruebo que te cases con Valerie- miro inexpresivo ese comentario. -Cállate, Roger, ni loco pensaría en ella, aunque debe ser responsable de lo que hizo, por su culpa estamos metidos en este problema- las palabras me saben amargas. -En eso te doy la razón, ahora lo importante es encontrar una persona lo suficientemente confiable, discreta, cercana y más que nada- me mira consciente de que me está provocando- debe estar dispuesta a tolerarte porque debe ser creíble. Estuvimos dando forma a esa idea. Los abogados se retiraron. Quedamos Roger y yo afinando algunas cosas. -Disimula un poco lo mucho que me odias, ¿a qué te refieres con que la mujer en cuestión me soporte? -Sabes, conozco a la persona. - lo dice mostrando sabiduría, eso me preocupa. - ¿Qué? -Esa persona lidia con tus amantes, maneja a tu madre y se enfrenta sin problema a tus ex novias- Ya sé por dónde va esto. -No- lo digo con seriedad. Es un No, definitivo. -Te niegas sin saber de quién hablo- arrugo las cejas con desagrado. -Vas a proponerme a tu chica mala- lo ataco con voz perruna. -Cumple perfectamente con los requisitos y está terriblemente buena- defiende sin prestarme tomar en cuenta lo que le dije. -Pusiste atención cuando te dije que no me casare con mi secretaria. - suspira desarmado, pero emprende de nuevo. -Imagina ese cuerpo tropical en tu cama con todos tus derechos de esposo. Le regalas doscientos mil millones para comenzar, no hay chica que se resista a eso- en verdad estoy agotado para este juego. -Lo pones muy fácil. -Es muy fácil, eres Cane, - expresa efusivo- El conquistador mejor valorado por las masajistas. – disfruta mortificarme- Piénsalo, nadie dudaría del jefe que tiene una relación con su asistente y no puedes negar que te gusta, se nota que no toleras que flirtee con ella. Por más que lo disimules a mí no puedes engañarme. Esas palabras me transportan. Desde que vino a trabajar aquí llamo mi atención con su presencia imponente. Esa mirada oscura, retadora. Su tono de voz desafiante capaz de someter a cualquiera con una sola palabra. Tiene una actitud autoritaria. A eso le sumo lo inteligente y capaz, realiza cualquier asignación sin titubeos y con perfección. La responsabilidad es su principal adorno. Ha mostrado lealtad a todos los niveles. Es verdad que sufro con los constantes coqueteos que tiene con mi mejor amigo. He tratado de investigarla, pero no me atrevo con miedo a sufrir una decepción si descubro que tiene dueño. Las mujeres que se saben interesantes juegan con los hombres a su antojo. Pedirle que sea mi esposa contractual es una bomba de tiempo. -Yelena no es cualquier mujer.- eso lo digo con sinceridad- Dudo que lo tome a juego. Por lo que he visto en ella todo lo toma en serio y yo no estoy interesado en formalizar. -Si es así, me dejas tranquilo. Como no te gusta estará a salvo de tus artimañas. Le desagradas bastante por lo que ella no querrá profundizar nada, eso te lo aseguro “no eres su tipo” Haremos un contrato conveniente para ambos. Hagámosle la propuesta primero. Si acepta veremos cuáles son sus condiciones para ayudarte. -Tú le dirás. -Será tu esposa y prometida- escuchamos unos gritos en la antesala. Nos asomamos a ver. - Ahí la tienes, - se refiere a Yelena- Enfrentando a tu ex. Ve y salva a la más indefensa- ríe- aunque no la soporte, Valerie es la que necesita ayuda. -Voy por mi prometida- me palmea la espalda en señal de apoyo. ---- El trabajo se intensificó cada minuto toda la mañana. Los abogados desfilaron de salida uno detrás del otro. La reunión duro horas. Entre solicitudes y llamadas se pasó la hora de almuerzo. Melissa trajo bocadillos para todos a solicitud de su jefe. -Oye ¿Cuál es el problema? - Melissa se muestra inquieta por el exceso de movimiento. -Hay dificultades serias, pero no sé con exactitud. - le digo. -Mi jefe llama cada segundo pidiendo documentos de leyes y artículos legales. Me hizo elaborar una instancia solicitando una prórroga para la entrega de unos soportes- Nos miramos preocupadas- ¿Crees que tenga que ver con la ex? - ¿Por qué piensas eso? -Dijiste que desde que ella se presentó, desencadenó este movimiento que no nos ha dejado ni comer. -Eso es cierto, espero que no vuelva a aparecer por aquí- el ascensor se abre y como si la hubiese invocado aparece la pinche bruja. Hago señas a Melissa para que sepa que es ella. Mi amiga la mira con desdén. -Tengo que ver a Cane, el mismo me ha llamado- gesticula con prepotencia- Espero que no me pidas el acta de nacimiento como lo hiciste ayer, digo si es que eres inteligente, ya sabes el vínculo que tengo con el jefe, secretaria. -Tú tranquila ex novia, por lo menos mi título sigue en vigencia y voy a informar al señor Mirror de tu llegada y si no quiere verte llamo a seguridad. - su cara se ve translucida. - ¿Quién te crees? - se quita los lentes de sol entra una de las patitas del lente entre sus labios, me mira y ríe burlona- Ya sé, no me digas- ríe sin razón. Melissa y yo compartimos una mirada entendiendo que está chiflada- Lo típico, estás enamorada del jefe, propio de las pobretonas. Se hacen un mundo con el jefe y hacen lo que sea por llegar a su cama- jjajajaja, sigue la risa. - ¿Está narrando su historia? - le pregunta Mely -Llama a Cane ahora- Dando órdenes y todo. -Oblígame- me miro las uñas en busca de alguna imperfección. - ¿Qué va a decir Cane cuando sepa que no me dejas pasar? - pongo los ojos en blanco. -Va a estar feliz de que lo libere de tal alimaña- manoteo en el aire señalándola. -Quiero hablar con Cane, no tienes derecho a detenerme. - ¿Qué haces aquí Valerie? - este condenado hombre, que aparece en lo mejor de la historia. -Cane- Ahí vuelve con su voz de gato triste en medio de la noche- Vine a verte- Melissa y yo solo nos vemos queriendo matar a la actriz. -No te esperaba- Es decir que además es mentirosa -He suplicado a tu “secretaria” que me anuncie, pero ella se toma el atrevimiento de no hacerlo, sin derecho- está casi llorando. -Lo puedo explicar- tomo la palabra -No le debes explicación- me dice con una voz ¿cariñosa, a mí? -Estas mal acostumbrando al personal, si le das ese poder te pasara por encima y me imagino que eso es lo que desea- aprieto los puños para irle encima y mi jefe se interpone. -Necesita algo señor- Melissa interviene al ver mis intenciones. -Debemos hablar Cane, - la cara del jefe es de incomodidad. -Ya le dije que estamos muy ocupados trabajando. -No estoy hablando contigo, metiche, con qué derecho te inmiscuyes -Ella puede hacerlo- Esta defensa es nueva y ese timbre tan dulce me preocupa. - ¿Por qué? - es que hay que darle explicaciones a la ex. -Es mi prometida - ¿Qué? Miro a la redonda en busca de la prometida. Vi la cara de la ex totalmente desencajada. Melissa palideció de un momento a otro y solo quedaba yo en un rango de trescientos sesenta grados. Me entró un calor que el sudor empezó a fluir por mis poros. Casi me desmayo. Para salir del paso dije que tenía hipoglicemia. El prometido que me conseguí se preocupó de forma genuina y acercándose me agarro del codo, me secó el sudor y me acerco una silla. Me sentí como una reina hasta que la bruja comenzó a hablar. -Es importante lo que tengo que decir del caso, si no te interesa me voy -Melissa, ayude a Yelena por favor. Vayan a almorzar. -Tú oíste lo mismo que yo- es una confirmación. -Claro nena, pero no tengo en que brazos caer, por eso no me desmaye de la impresión. Lo tenías bien cayado, con razón hiciste ese juramento anoche. Eres su prometida y yo tu compañera no sabía nada. Es así como me tratas. -Melissa, el hambre te tiene hablando incoherencias. -Tal vez estoy hablando disparates, pero del oído estoy muy bien. -Vamos a comer - ¿El almuerzo va por la casa, señora prometida? - ¡Que se yo!
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