… Mojé mi rostro una vez más y me miré en el enorme espejo del Lavamanos. Me sentía molesta y no entendía como de ser la que tenía el control, había pasado a ser la segunda a cargo en esta negociación. Quería matar a Misha por esto, quería clavarle una daga en la espalda, quería… ¡Aash! No podía hacer nada… al final lo había hecho bien. Claro, si ignoraba el hecho de que me había mentido y había ocultado quien era. Al menos tenía el apoyo de Angelo Vitto y su poderoso clan. Cerré los ojos, suspiré rendida y llevé mis manos a mi vientre. Necesitaba hablarle. —Hace dos días que el investigador que contraté no me dice nada nuevo de tu papá, personita. ¿Y si Andry se equivocó? ¿Y si está muerto?. De pronto sentí unas manos tomar mi cintura y de ipso facto abrí mis ojos, dándome cuen

