JANE Y ahí estaba, parado frente a mí, mientras yo comprendía que no tenía que elegir. Yo ya le pertenecía y siempre había sido suya, y lo seguiría siendo pese a cualquier peligro. Las bombas estaban cerca, los tiros estaban a la orden del día, pero al menos por un día quería dejarlos atrás y disfrutar esto. Disfrutar de que ambos estábamos vivos y que nuestra personita estaba con nosotros, creciendo cada vez más. ¿Qué era el amor si no era estar con la persona que te vuelve mejor con su presencia en tu vida? Viéndolo sonreír a la distancia comprendí… Los amores prohibidos deberían ser aquellos que no se sienten…, que son unilaterales… los que no hacen que se agite tu corazón con una sola mirada. Así, y siendo fácil explicarlo, el nuestro no era prohibido después de todo. —¡Mir

