ALEK Su piel era suave, tersa y delicada, sus labios me llamaban a probarlos de nuevo, y verla tan agitada entre mis brazos, cerrando sus ojos mientras trataba de contenerse, me hacía querer arrancar su vestido y tomarla rápido, demostrarle las ganas salvajes que tenía de hacerla mía. Pero mi loco corazón llamaba a mi auto control y me hacía ir despacio, hacerla disfrutar de cada caricia y de paso disfrutar el detallarla poco a poco. Suspiró por la boca con fuerza cuando metí mi mano debajo de su vestido y sin prisas jugué con la blonda de su braga. Estaba excitada y amaba ser el culpable de ello. Mi pequeña cazadora cerró sus ojos, llevó sus manos a mis hombros y bajó despacio mi saco. Me deseaba tanto como yo, pero debía ir despacio. —Si quieres que me detenga, solo dilo. Ella so

