... Habría pasado una hora viendo el techo alfombrado de la habitación, mientras escuchaba a las chicas hablar por la video llamada, cuando la puerta se abrió. —Te lo advierto, Kelsie. La próxima te voy a cortar el cabello mientras duermes y te pondré un zorrillo enci… ¡Ah! Eres tú. Corté la llamada sin despedirme y llamé a mi hombre a la cama, a mis brazos. —Lamento lo que viste ahora… —Se sentó a la orilla de la cama y me atrajo a su regazo. Me encogí de hombros. —Ya no importa. Y… ¿Qué les hiciste?. —Solo les di una lección. —Alek… —Lo superarán. Pero ahora quiero hablar contigo de algo importante. —Acarició mi vientre. ¿Comer dos platos de pechugas de pollo fritas? Si no era de eso, no me interesaba… Ok, sí. Me interesaba. —La mansión tiene varios cuartos. Uno

