JANE ¡Genial! De todas las cosas que se me pudieron olvidar, tenía que ser mi móvil el que se quedara en la habitación. No tenía ganas de regresar, pero tampoco podía quedarme descomunicada por culpa de ese idiota, así que a regañadientes me forcé a volver a la mansión. Lola me había prestado su auto, el que le habían pedido a Al… A ese sujeto, Vane había insistido en acompañarme y aunque no quería exponerla a esto, no quería venir sola, así que acepté su compañía. —Señora Zak… —Soy Jane, solo Jane —. Le dije a Margo cuando me vio entrar a la casa y trató de detenerme. —¿Alek está en la casa, Margo?. —Ah… No pero el jefe… —No le digas que vine, solo regresé por mi teléfono. Pasé de largo hasta la habitación, mientras más rápido saliera de este lugar, mejor. Vane me seguía

