JANE Una vez mi padre me dejó a cargo de una entrega recién cocinada de meta, de esas que le joden la vida a las personas y de las que nosotros solíamos hacernos ricos, y después de haber realizado la primera entrega a la perfección, lo escuché hablar contento del buen trabajo que había hecho durante la transacción. Al inicio me sentí molesta por eso, pero luego comprendí que su felicidad no era porque había hecho bien la entrega, sino porque había regresado con vida. Después de eso me prometí volver con vida siempre, en todo momento y en todo lugar. Quería seguir viendo a papá feliz. Él era una persona sabia, yo en cambio, mi única sabiduría era como comerme dos tajadas de pastel sin empalagarme. Cuando Lucien traicionó a Alek, decidí que tenía que ser fuerte. Yo sería la sabía e

