Capítulo 6: problemas Mi habitación era un desastre en ese momento y todo empezó con un… —En nuestra empresa nos dedicamos a satisfacer las necesidades de las clientas… Cassie, Lola y yo miramos a Vane con nuestro entrecejo fruncido y nuestra nariz arrugada. Aquello no había sonado muy bien. —Dime que no pusiste eso en los folletos que repartiste. —Señalé con mi cuchara, untada de helado de fresa, a mi mejor amiga, quien de vez en cuando era demasiado distraída —. Dime que no. —casi le rogué. —Sí, era llamativo. Cerré los ojos y clamé paciencia. Quería tirar de su cabello y dejarla calva, luego enviarla así a repartir folletos. —Eso explica todo —habló Cassie con su vista perdida en el closet —. Ahora me llamó una chica preguntando que a cuanto la noche… ¡Mierda! —A mí

