… —No me dijiste que vivías en una fortaleza —exclamó asombrada la morena, dando una vuelta completa al centro de la casa. —¡Es genial! —No, no lo es. Casi siempre me siento perdida en este lugar. Solo conozco la cocina y nuestra habitación. —Uuyy, la habitación… Donde sucede la magia. —¡Vaneee! —Ok, lo siento. Pero es que mira esto. ¡Es asombroso! ¿Crees que Alek acepte otra sumisa?. Reí sin ganas, encogiéndome de hombros. — Pregúntale, es posible… —No lo digo en serio, Jane… —Yo sí. Ayer no pasó nada. Últimamente mi estómago me está dando malas pasadas. Aún así mi hambre no disminuye. —Bueno… Yo traje sushi. —Muestra la cajita de color rojo y letras chinas de color dorado, sonríe y me guiña un ojo. —Bien, pero comamos en la cocina ¿Sí? A Alek no le gusta que nadie entr

