Día de la boda… —Te diste cuenta de que la chica del registro civil te estaba coqueteando. —Cerré los ojos y caí rendida a su lado, usando su brazo como almohada. —De verdad se miraba atraída. Creo que se entristeció cuando formaste el acta. Misha me miró de soslayo con su pecho agitado y sonrió. —¿La rubia de zapatos puntiagudos estilo suecos, o la ardiente pelirroja de saco gris? Con mis ojos entrecerrados y mi mentón tensó, lo observé acusadora. Como que les había prestado bastante atención a las mujeres de ese lugar Me llamé al orden, dejando de lado los celos y las inseguridades, y negué. —No, bestia. Yo hablaba de la hermosa chica morena de cabello rizado, senos grandes, trasero perfecto y ojos azules que te estaba mirando. Fue su turno de reír. —De hecho ella te est

