... Misha dejó caer un par de leños más en el fuego, cosa que logró despertarme de mi ensoñación, para darme cuenta de que a medio metro de mí, se encontraba el arma del ruso. Todavía podía sentir el temor recorrer cada espacio de mi ser. Aún podía sentir sus asquerosas manos recorrer mi cuerpo y el desagradable olor a alcohol que destilaba de su boca cada vez que me hablaba. No quería cerrar los ojos de nuevo. Pensaba que si los volvía a cerrar, despertaría y lo tendría encima otra vez, gritando que era la zorra más rica que se había tirado o golpeándome para que dejara de llorar. No quería seguir recordando porque comenzaba a sentir un increíble auto desprecio. En medio de aquella pesadilla, el otro sujeto, Aran, había logrado detener al asqueroso monstruo antes de que me… antes de

