… Llegué temprano al apartamento, pues aunque había dormido a mi verdugo la noche anterior, me había quedado toda la noche a su lado (y no crean que para apreciarlo, nada que ver) es que no podía levantar sospechas si salía tan rápido de la habitación. Tampoco es que fuera una loca pervertida que lo vio desnudo por tanto tiempo sin justificación alguna. No, claro que no, yo era un ser responsable. Tanto, que me había asegurado de dejar al menos su teléfono con 5% de carga para que pudiera usarlo sabiamente. No lo había dejado tan desamparado. Extraño pero cierto, que las chicas no habían llamado en el resto de la noche, a parte, ni un alma se escuchaba dentro del edificio. Algo no andaba bien y estaba comenzando asustarme. Me asomé por las escaleras, sosteniendo en mis brazos mi ca

