Malas decisiones La ilusión de verlo de nuevo solo duró hasta que quise ponerme en contacto con mis muchachas: —No, no lo harás. ¡Canela deja todo cómo está! Tú no puedes hacer nada. Además si de mí está encerrarte para que no te expongas lo pienso hacer. Me interesa tu bienestar, recuerda que tienes unos hijos a los que terminar de criar. Cuando las cosas se calmen nos iremos a los Estados Unidos y formaremos una familia pero por ahora piensa que te tengo secuestrada. —Eso era lo que él creía. Si yo había empezado la revolución no me iba a detener ahora por nada ni nadie. Quería lograr mi propósito y que mis mujeres aunque trabajaran con su cuerpo tuvieran el derecho de ir a poner un denunció por violencia e incluso por violación sin que fueran objetos de burla con el “eres puta ¿Cóm

