ANYA Nos encontrábamos mirando a los ojos, cuando Michael sonrió. Había algo en su sonrisa que me hacía saber su respuesta, aunque podía cambiar de opinión en un abrir y cerrar de ojos. Esperé pacientemente su respuesta, aunque su silencio era bastante desesperante. —¿Quieres pasar la noche conmigo? —preguntó, aunque la burla en su voz era evidente. —Sí, quiero pasar la noche contigo, Michael, pero no de la forma que insinúas. —¿Ah, no, entonces cómo? —preguntó, acercándose completamente a mí y apresándome entre la pared y su musculoso cuerpo. —Solo quiero que duermas a mi lado, sin nada… de sexo de por medio, por lo menos… no por ahora —dije con una sonrisa bastante sugerente. —Pero tengo que avisarte que a mí no me gusta dormir con nada encima —pego su pelvis, haciendo que sintiera

