ANTHONY Ya había llegado la hora de marcharnos, era hora de volver a mi realidad. Ni siquiera sé con qué cara puedo llegar a casa y mirar a los ojos a mi esposa e hija. ¿Hasta cuándo podré sostener esta mentira? Sé que Lisa no merece esta acción tan repugnante de mi parte; sin embargo, cuando me encuentro a lado de Anya, se me olvida todo y no puedo pensar más que en hacerla feliz, en tratarla bien y en hacer que ella se sienta cómoda a mi lado. —¿En qué piensas? —preguntó Anya. —En que no quiero que te vayas, pero es momento de regresar a la realidad —mencioné con un deje de tristeza en la voz. —Lo sé —, respondió de la misma manera— supongo que llamaré un taxi para que… —No, nada de taxis, yo mismo te llevaré hasta tu casa. —Pero Anthony, ¿qué pasará si nos encontramos a Ellie? Yo

