Im Jaebuk.... Jaebum

1775 Words
Pero claro, un hermano histérico, un estómago adolorido por el hambre, profesores payasos y un compañero mounstroso no podían ser el elenco completo de la obra desastroza que de mi vida se basaba: Un inquilino llevaba a la casa, mi casa. — ¿Viajaste en el camión de la basura? —preguntó Youngjae riéndose apoyado sobre la puerta. Odiaba que me esperara en la puerta, ¿acaso tenía seis años?— — Tu estarás en un camión de basura dentro de poco, hermanito. —le dije entre dientes y arrojé la mochila a su cuerpo. Él la esquivó, pero logré empujarlo dentro de la casa excediendo mi fuerza— — Termina de asear el baño. Asegúrate de ordenar bien las toallas y no dejes los perfumes destapados. —indicó mi hermano entregándome un recipiente con productos de limpieza cotidianos dentro. Arqueé mis cejas y crucé mis brazos en negación— — No limpiaré el baño para el nuevo inquilino. Olvídalo. —dije firme. Él me ignoró por completo. Me impuso el balde entre los brazos. ¡Maldición Youngjae! ¡Acabas de arruinar mi uniforme! ¿qué demonios usaré para la escuela ahora? —grité a medias, porque él se había marchado en menos de cinco segundos. Estaba exagerando apropósito, ni siquiera sabía si había algún producto que pudiera dañar la tela de mi uniforme dentro de ese recipiente— — Qué más da, arruinas uno cada mes. Torpe. —gritó. bufé por lo bajo. Si lo habíamos comprado una o dos veces, pero, ¿cómo pretenden que no me ensucie en la escuela? ¿o en la calle? Como si disfrutara cayéndome en los charcos de agua sucia o sentándome en bancos recién pintados. — — Que más da, pff. ¡Nutria! ¿quién te crees que eres? —exclamé. Youngjae apareció detrás de la pared, con su delantal puesto— — Tú, mocosa. —me apuntó con su dedo índice. Él creía que se veía rudo y paternal, pero más bien era una nutria irritada, con delantal de flores azules— Limpiarás ese maldito baño, y que quede excelente. Debes poder comer allí. —fruncí el ceño— Puedo levantar el teléfono y hacer que vuelvas a casa de nuestros padres. ¿Eso quieres? — ¿Por qué demonios tiene que relucir el baño? ¿tan refinado es nuestro cliente? — El es... complicado. Y muy higiénico. —se encogió en hombros y yo cerré mis ojos con la esperanza de conseguir un poco de paciencia— Mira, ______. Será dificil, no te lo voy a negar. Pero necesitamos el dinero y él es una buena persona. Odiaría poner a prueba a un extraño para que se pueda quedar. Sé amable. — Jinyoung es una buena persona. No estaríamos pasando por esto si no le hubieses permitido irse. —bajé la mirada. Él no había llamado, ni un texto. No podía evitar pensar en que pudo haberse obligado a dejarnos por ese tal Jaebuk. ¿Jaebuk? ¿así se llamaba? Bien, como sea— — Hazlo por mi. He trabajado duro todo este tiempo, solo te pido paciencia. —Giré menos. Me pedía lo que escaseaba. — No estaba siendo justa con Youngjae. Él se había encargado de cuidarme y ayudarme en todo. Si quería lograr que Jinyoung volviera necesitaba sacar a Jaebuk de la casa, como sea. Pero no tenía porqué involucrar a mi hermano, actuaría sola. Junto a él, pero también en contra del inquilino. Me dirigí hacia el baño un poco más entusiasmada. Limpié y cuando terminé ayudé a Youngjae a ordenar la sala. Pasé por el cuarto de Jinyoung antes de entrar a ducharme. Necesitaba encontrar la forma de comunicarme con él. Estaría preocupado por mí, tal vez. — ¿Alguna vez cambiarás ese maldito timbre? Es... espeluznante. —le dije. Realmente lo era. Parecía propio de una casa antigua habitada por vampiros— — Lo haré. Sé amable. —repitió por décima vez en el día— Mi hermano fue a abrir la puerta, y yo me quedé en el mismo lugar. Con las piernas cruzadas y la cabeza gacha. Un joven de castaño pelo lacio, millones de aretes en sus orejas y cacheta de cuero abrazó a mi hermano, este sonrió y el nuevo inquilino le respondió de la misma forma. Abrí los ojos como huevos, en ese momento no parecía sentir el odio que esperaba sentir. Sacudí mi cabeza. Tal vez no lo sentía porque no había conversado con el entrometido. El alto joven de pequeños ojos me miró y apretó sus labios poniendo una cara tan seria como la de Youngjae cuando llegaba tarde a casa. Me espanté por haber notado el piercing de su labio inferior antes que la perdida de la sonrisa por mi presencia. Los dos caminaron hacia mí, me quedé sentada porque mi cabeza parecía estar en otro planeta. — _______, él es Im Jaebum. —dijo mi hermano, presentándolo. Torcí un poco la cabeza y lo observé con los ojos entrecerrados— — No me dijiste que había una adolescente en la casa... —habló por primera vez, Jaebuk— — ¿Bromeas? Te he dicho que vivo con mi hermana. — Bueno, creí que hablabas de una niña de diez u once años... —el inquilino rascó su barbilla— — ¿Hay algún problema con ello? —preguntó Youngjae despacio.— — _______. Un placer recibirlo, señor. —dije mirando a mi hermano. Jaebuk apenas tocó mi mano.— No se preocupe por mi. No me atraen los de su tipo. — ¿Los de mi tipo? ¿A qué te refieres, ____? —sonreí por lo bajo. El engreído se quedó mirándome, esperaba una respuesta que no iba a responderle. — Está bromeando. Ella es así... sabes como son las niñas. —comentó mi hermano haciendo que su amigo volteara. Me encogí en hombros— Busquemos tus cosas. _____, prepara café. —indicó Youngjae. Vamos, lo de la mano había sido el inicio. Debía ir más despacio si quería que todo saliera bien y Youngjae no se molestara conmigo. Prepararía mi mejor café— Me enforcé en dejar el mejor aroma en la cocina. Cuando ambos entraron por la puerta luego de haber preparado la habitación del inquilino, apoyé la taza de té de Youngjae y me acerqué a Jaebuk para entregarle su taza de café. — Tenga señor. —le dije. El lo tomó entre sus manos y agachó su cabeza después de agradecerme— — Oh, ya vuelvo. —dijo Youngjae al oír su teléfono sonar. Se marchó de la cocina y le indiqué a Jaebuk que se sentara— — No tienes que decirme señor, puedes llamarme Jaebum. —mencionó apoyando la taza de café en la mesa— — Lo prefiero así. Me han educado para respetar a mis mayores. —dije, con la pura intención de hacerlo sentir un viejo, aunque en realidad parecía de la edad de mi novio — — ¿Acaso crees que soy un anciano? —sonrió y sopló el café. ¿Por qué demonios tenía que dar tantas vueltas para tomar un estúpido café?— — No me malinterprete, Jaebuk. —dije. Él me miró con las cejas arqueadas— ¿Disculpe? — Es Jaebum. Con "m" al final. —asentí. Moría por reírme a carcajadas. Tal vez si era un poco inmadura — — Lo siento. Intentaré recordarlo. —dije. Jaebuk tomó un sorbo del café y lo dejó exaltado en su lugar. Hizo la cabeza hacia atrás y tragó a la fuerza— — ¿Siempre le pones tanta azúcar al café? —¿Se estaba quejando de MI café?— — ¿Perdón? — El café. Por dios. —lo empujó un poco más y se levantó— — Oh, olvidé por completo que los mayores prefieren el café amargo. —bufé— Lo entiendo, no se preocupe. Llevan una vida tan rutinaria y aburrida, es lógico que quieran seguir con esa amargura en cualquier aspecto. —soné comprensiva y sin una pizca de sarcasmo. Jaebuk sonrió por un momento, pero estaba realmente fastidiado y se notaba en sus gestos— — Claro. Venga. —dije empujándome de la mesada. Youngjae estaba hablando por teléfono en el baño principal. Aún seguía sin entender por qué lo hacía. Parecía un esposo infiel escondido. Lo guié hacia el otro baño, junto a mi habitación. No estaba tan limpio como el principal porque en realidad no solía usarlo con frecuencia. Ese era el baño de Bambam, mi mejor amigo. No vivía en la ciudad, pero cuando venía a visitarme, se adueñaba de él por semanas— Este no es el principal, pero puede usarlo cuando guste. —le dije. Él entró y me apoyé en la puerta de mi habitación para revisar mi celular. Youngjae caminó hacia mí.— — ¿Aún sigue la tensión entre ustedes? —preguntó, apoyándose frente a mí— — ¿De quién te escondes? ¿tienes una hermana o algo así? Es lo más cercano a infidelidad que puedo pensar... —curvé mis labios. — Ambos oímos algunos ruidos extraños dentro del baño. Youngjae me miró impactado, yo me reí por lo bajo. — Apuesto a que tu café le ha caído mal —opinó Youngjae. Estaba por estallar en risas cuando Jaebuk salió del baño y dió un portazo. Su cara, daba miedo— — ¿Se están riendo de mi? ¡No entiendo cual es la gracia! ¡son un par de infantes! —gritó. Bien. Ni siquiera se había instalado, y ya estaba ensuciando mi baño y gritando en mi propia casa — — Oye amigo, ¿qué tienes? —Youngjae echó una risita y yo apreté los labios para censurarla— — ¿Qué... qué demonios es esto? —Jaebuk indicó la jabonera líquida y apretó varias veces, esta emitía unos sonidos horribles y realistas de gases. — — ¡Oh por Dios! ¡Bambam es el puto amo! —exclamé y pasé a Jaebuk para divertirme apretando una y otra vez aquel botón ruidoso. — — ¿Bambam ha hecho eso? —preguntó Youngjae intentando mantener la seriedad— — Lo sé, ¿no es increíble? Si él no hubiese caído como un idiota, jamás me hubiese enterado de esta broma, ¡es que es un niño prodigio! —Eché una carcajada apreciando la obra bromista de mi querido mejor amigo Tailandés. Jaebuk aclaró su garganta y como un trueno cayó a mis pies la realidad. Todo se había ido al demonio. Le había dicho idiota y había actuado como no quería. Bien hecho, ____.— -
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