Un aroma amargo se coló en mis fosas nasales, era tan fuerte que logró que abriera los ojos temprano, un día que no debía ir a la escuela. Respiré profundo antes de salir de la cama. Recién cuando estuve frente a mi espejo, froté mis ojos y peiné mi cabello hacia atrás sin darle importancia a mi imagen, estaba concentrada en mis pensamientos.
Todo seguía igual.
Pensé en que los días que no tenía clases, ya sea por la ausencia de un profesor o día festivo, Jinyoung pasaba por mi habitación y me llevaba a algún lindo lugar. Me sentía en una película romántica cada vez que entrábamos a la casa a escondidas y por diferentes puertas para no despertar la intriga de mi hermano.
Hoy no estaba. Había pasado una semana de su partida, ni siquiera me había enviado un texto, mucho menos llamado.
Prendí la pantalla de mi móvil, sonreí irónicamente. Jinyoung aparecía en ella, una fotografía que yo le había tomado. ¿Volvería? ¿cuándo sería ese día?
- Maldición, ¡Youngjae! ¡deja de echarte perfume! -Grité irritada. Otra vez ese aroma apestoso impregnando mi habitación. ¿Acaso tendría una cita? ¿un jueves por la mañana? -
Oí tres golpes en la puerta de mi cuarto, emití un ruido para que mi hermano entrara.
- ¡Oh, santo cielo, lo siento mucho! -volteé asustada por aquella voz y me encontré con Jaebuk, el inquilino, topándose un ojo con la mano y el otro aún descubierto desviándose de a ratos-
- ¿Qué le sucede? -Pregunté tranquila, con una mano en el pecho por el susto que me había provocado-
- Necesito hablar contigo, me disculpo o-otra vez -tartamudeó y cerró la puerta. Me quedé boquiabierta unos segundos hasta que caí a la terrible realidad y apreté mis ojos. Estaba en ropa pijama, pero a decir verdad, este parecía más ropa interior.
Agarré mi cabeza con ambas manos y me senté en la cama. ¿Con qué cara vería a Jaebuk ahora?
La semana había sido difícil, después de la broma de Bambam, él no volvió a acercarse a mí en ningún momento y eso era malo. ¿Cómo demonios haría que saliera de la casa si no provocaba algún tipo de conflicto visible entre nosotros?.
De todas maneras, no estaba de ánimos, cada vez que pensaba en Jinyoung quería llorar y no podía pensar en otra cosa.
- ¿Sobre... Qué quería hablar? -Pregunté a Jaebuk algo tímida. Él tomaba su café en la mesa de la cocina -
- Lamento lo que sucedió hace un rato. No fue mi intención incomodarte. -dijo él ya no podía distinguir sus nervios previos en su rostro. Le sonreí, por primera vez fue una sonrisa real, de tranquilidad. Por más estorbo que fuera, la amabilidad era algo que me valoraba mucho en cualquier persona, sí, a pesar de lo que yo estaba haciendo-
- No te preocupes. Yo te di permiso para entrar, pensé que eras mi hermano. Ni siquiera noté que estaba en... Bueno, con esa facha. -acomodé mi cabello una vez más. Sospechaba en que la presencia de Jaebuk alteraba de alguna manera mi seguridad -
- Bueno, deberías tener cuidado. Que seas así de distraída puede ser un problema. -entrecerré mis ojos inmediatamente. Otra vez haciendo sus comentarios innecesarios. -
- ¿Qué necesitaba, Jaebuk? Tengo cosas que hacer.
- Es Jaebum. -indicó. Arqueè mis cejas. No entendía porqué seguía confundiéndolo, sonaba mejor su nombre real- Tu hermano me pidió mis llaves porque perdió las suyas, de no necesitarlas con urgencia no haría esto, ¿puedes prestarme las tuyas?
- ¿Mis llaves? No sé que te habrá dicho mi hermano, pero no tengo clases hoy y no pienso quedarme en casa. Lo siento. -volteé. Jaebum me detuvo tocando mi rápidamente como si me hubiese tocado el trasero-
- Mira, es de suma importancia. Necesito salir.
- Acabo de tutearte. -arrugué la frente-
- Genial. Lo hiciste. Ahora por favor, préstame tus llaves.
- ¿Por qué lo haría? Que usted salga implica que yo tenga que quedarme aquí. -Me apresuré tanto por responder que olvidé que hablaba con un desconocido -
- ¡Por favor! ¿qué tienes que hacer? ¿salir con tus amiguitas a comprar un vestido para salir con tu novio? -exclamó. Quería sonreír porque al fin lo había fastidiado, un par de choques más y estaría fuera de la casa. Pero en realidad no pude, y mi expresión al escuchar la palabra "novio" debió ser muy triste, Jaebuk ya me miraba avergonzado.- Oh, -soltó segundos más tarde. Apenado.- Me excedí.
- A decir verdad, mi novio acaba de dejarme... -Solté apretando los dientes. Froté mi rostro. ¿Qué estaba haciendo? A él no le importa tú vida y tú no tienes porqué contársela. No importa cuánto necesites escucharte decir "me dejó". No lo haces- ¿Sabes? Ten. Es cierto, seguro harás algo más interesante que llorar en el parque- Le dije metiendo una mano en el bolsillo de mi pantalón-
- Gracias. Intentaré regresarlas cuánto antes. - Dijo aún sin que le diera las necesitadas llaves. Cuando lo hice, volvió a sonreír y se alejó dando dos o tres pasos, como si fuese a decir algo más -
- ¿En serio? -Pregunté. Él volteó de inmediato, pensé que tal vez sí quería decir algo.- ¿Me dejarás aquí?
- ¿Perdón? -Preguntó él. Podía notar su desconcierto, tal vez había sonado provocativa, pero no había sido intencional.-¿Esperas que te lleve a dónde voy? -Arrugué mi frente-
- Es lo mínimo que puedes hacer. No te preocupes, me dejas en un lugar y yo tomo mi propio rumbo. - me encogí en hombros. Jaebuk, Jaebum... Deslizó un dedo bajo el labio inferior y apoyó su celular en el oído - Youngjae, -dijo.¿Por qué llamaba a mi hermano?¿Tanto le molestaba mi prese cia? Estúpido, ni siquiera planeaba hacerle ninguna maldad por hoy -
- Dejaré a tu hermana en el centro antes de ir a trabajar. ¿No hay problema con que la lleve, cierto? -Jaebum me miró un instante. Mordí mi labio inferior. Intentaba comprender porqué me veía como una niña de 10.- De acuerdo, te llamaré luego. -finalizó la llamada - Bien, ya hablé con tu hermano.
- De... Acuerdo, -entrecerré mis ojos - ¿vamos?
- ¿Ya? ¿No necesitas cambiarte... Maquíllarte o algo por el estilo? -arqueé una sola ceja.-
- ¿Por qué generalizas a las mujeres?
- Oh no, no a las mujeres. A las adolescentes. -me corrigió-
- ¿Por ser adolescente dejo de ser mujer?
- He tenido la suficiente experiencia con niñas de tu edad como para saber de qué hablo.
Cerré la boca hasta que estuvimos dentro de su auto, dónde por cierto, me obligó a ponerme el cinturón de seguridad.
- Déjame entender. ¿Tuviste una novia adolescente y te rompió el corazón? -Jaebum tocó la bocina al auto que iba adelante nuestro, se veía irritado. Y por supuesto, no iba a perder aquella oportunidad. -
- Mi hermana tiene tu edad. - respondió sin mirarme-
- ¿Entonces piensas como mi hermano? Eso de... "No saldría con una de tu edad porque sería raro"
- Se podría decir que sí. En realidad nunca me sentí atraído por una chica de tu edad.
- ¿En serio? Las chicas de mi escuela son lindas, ¿quieres que te presente alguna? -el sonrió y yo igual, supe que se trataba de puro reflejo,pero me incomodó la idea de que me agradara más hacerlo reír que enojar. Después de todo, no me gustaba maltratar personas-
- Te lo agradezco. No estoy interesado. -hizo una pausa- ¿vas a la misma escuela que fue tu hermano, cierto? -asentí con la cabeza- Yo fui algunos años allí. Los profesores son algo... Básicos. -lo miré expectante. Era la primera vez que oía a alguien referirse a mis profesores sin halagarlos, la mayoría se conformaba con ellos. Pero en realidad ni siquiera tenían alguna pasión por enseñar -
- ¡Es lo que digo yo! ¡agh! Se la pasan molestándome sólo porque estoy en desacuerdo con ellos. ¿No se supone que tengo que hacer oír mi voz? ¿expresar mis ideales? -exclamé -
- Wow, qué pasión niña. -se rió y me sentí intimidada. Bajé los humos.- Estoy de acuerdo contigo. Me quejaba de lo mismo a tu edad.
- No te ofendas, pero te ves como el tipo de chicos que no se impone ante los mayores. -Jaebum clavó la mirada en mí, no pude resolver si estaba haciendo lo correcto o no.-
- Trabajaré en dar una imagen completamente diferente a esa. Dime, ¿dónde te dejo?
- ¿A dónde vas tu? - pregunté descarada. Él suspiró nervioso-
- Iré a trabajar. No puedo llevarte.
- ¿Por qué? No haré desastres. Soy casi adulta, no te preocupes.
- ¿Por qué te interesa tanto? Ni siquiera me conoces. ¿Haces esto con todos los inquilinos?
- Por eso mismo lo hago. Tengo que saber con quien vivo, ¿cierto?
- Está bien pero... Es que sólo me desconcierta un poco tu actitud.
Jaebum terminó por aceptar llevarme consigo. No hablamos en lo que restó del viaje. Pensé que no había conocido hombre más aburrido que él, ¿cómo iba a sacarlo de la casa?
Cuando llegamos a destino, seguí a Jaebum a una oficina, dentro de una galería.
Me ordenó que me quedara afuera, y acepté aunque me quedé mirando tras el vidrio.
Cuarenta y cinco minutos más tarde, cuando me sentía dispuesta a insultarlo por hacerme esperar tanto, lo vi salir de aquella oficina vestido de n***o, con una musculosa que exhibía sus brazos y con una mujer peinando su cabello con un set de maquillaje en la otra mano.
- ¿Jaebum? ¿Qué... Qué es esto? -pregunté espantada por haberme quedado mirándolo con cara de idiota. Él sonrió y me rodeó para hablarme de cerca-
- Esto es una agencia, yo soy modelo y las personas que trabajan aquí son bastante irritables, tú decides si te quedas. Estaré algunas horas. -habló despacio, pero firme. Me alejé nerviosa, tropecé y me aferré a la camisa que traía colgando de su brazo. Su... maquiladora me dedicó una mirada asesina así que acomodé aquella camisa y palmeé su pecho. Jaebum palideció. Estaba siendo demasiado confianzuda y él demasiado intimidante -
- Lo siento. Me quedaré a un lado.
- De acuerdo, ten cuidado, linda. -¿Linda? ¿Qué..?-
- No me digas linda