Estorbo.

1569 Words
No iba a esperarlo sentada ahí más de diez minutos, eso era seguro. Claro que yo había decidido ir, (hecho para el cual aún no encontraba explicación lógica) peor no tenía porqué seguir con aquello. Me levanté y miré hacia mi alrededor. Puras oficinas con personas concentradas en sus computadoras como si sus vidas dependieran de ello. No parecía un estudio fotográfico en absoluto; o tal vez sí, pero jamás había visitado uno antes. Excepto un club con las paredes húmedas al que había acompañado a Bambam a tomarse unas fotografías cuando estaba obsesionado con ser modelo. Jaebum me había dejado su bolso con la ropa que traía antes. Por más que pensé en hacerlo, no podía tan solo olvidarmelo accidentalmente. Lo cargué en mi hombro y salí silenciosamente del establecimiento. Caminé algunos pasos, el sol estaba fuerte y ni siquiera había ni un punto de atracción para pasar el tiempo. Decidí sentarme a un lado del auto de Jaebum y revisar su bolso. Tenía que comenzar a conocer al enemigo, ¿no?. Abrí el bolso y tocí al agobiarme con el aroma de su perfume. Me sorprendía que con lo que se había echado encima en casa aún tuviera contenido. Lo dejé en el asfalto y continué hurgando. No fue interesante hasta que encontré una fotografía en blanco y n***o, era más bien una impresión de computada. En ella se encontaba Jaebuk y junto a él una joven de pelo corto. "Debe ser su novia" pensé, y luego noté cuán bonita era, "demasiado para él". Mi celular sonó y cuando me reincoporé del susto atendí. Mi hermano me obligaba a usarlo en "sonido",no me acostumbraba porque en realidad siempre dejé el perfil en silencio. - ¿Qué hay Bam? - No mucho. Jackson y yo descansamos. - ¿Qué estuvieron haciendo para estar tan cansados? -Me reí- - ¿No te cansas de ser idiota, no? -bufó mi mejor amigo- - Mándale mis saludos a mi cuñado, que no se te olvide. - ¡Oh diablos! Estás terrible, ¿sucedió algo? - Sí, deja de cambiar de tema. ¿Qué hacían tú y ese niño rico? -pregunté mientras volvía las cosas del inquilino a su lugar- - Eres insufrible. Estamos en el gimnasio. ¿Por qué estás tan interesada? ¿Te gusta Jackson? - A tí no te gustan los deportes ni hacer ejercicio, ¿te inscribiste por él? - ¿Sacaste al idiota que arruinó mi broma? -giré mis ojos. Quizás solo eran ideas mías, pero sólo había visto una vez en mi vida a Jackson y me bastaba para creer en que estaba interesado en Bambam como algo más que amigos. Kunpi, no era homosexual, al parecer Jackson menos, pero no podía quitarme aquel tema de la cabeza - - En eso estoy. Lo acompañé a una sesión de fotos, es modelo. Y con "acompañé" me refiero a "me colé en sus planes" -Bam sonrió - - ¿Modelo? Deberías darle mis fotos, quizás pueda ayudarme a entrar a ese mundo. - Prometo que lo haré. - Bien. Gracias, te llamaré en unas horas. Te quiero bonita. - dijo. Apreté los labios. Extrañaba tanto a Jinyoung, necesitaba tener a mi mejor amigo conmigo, él solo sabía como hacerme sentir mejor- - Oye, ¿Bam? -Me apresuré por hablar antes de que finalizara la llamada. Después de oír su "¿qué tul?" algo que sólo entro nosotros usábamos, solté el aire y seguí - Lo siento, sabes... Por lo de Jackson. Sabes que cuando... - Se te mete una idea no hay quien la quite. -Interrumpió - mira, no soy gay. -habló despacio- pero también tengo ciertas dudas respecto a Jackson. -Concluyó y yo pegué un salto al instante- - ¡Lo sabía! ¿Te lo ha dicho? - No, son solo pensamientos míos. De ser así nada cambiaría, él ahora es un amigo... Ponte a pensar en tu objetivo mejor. Volví al establecimiento una hora más tarde, por error entré por la puerta equivocada y terminé en el mismísimo estudio; ahora sí podía llamarse de tal manera. Era enorme, luminoso y blanco. Caminé hacía el montón de personas pero... Me tropecé con un cable y caí como bolsa de papas al suelo, llevándome un reflector conmigo. - ¿Señorita? ¿se encuentra bien? -oí un tanto lejos, el maldito reflector había caído sobre mí y estaba algo desconcertada- - ¡¿Qué demonios hace esta mocosa aquí?! ¿No les he dado explícitas órdenes de no dejar pasar a nadie? ¡inútiles! -Oí a un hombre realmente fastidiado y de acento extraño gritando frente a mí. Me senté lo más rapido que pude, y con ayuda de la mujer que optó por socorrerme, me puse de pie - - L-Lo siento... Lo siento mucho -dije nerviosa al ver a Jaebum mirándome con el ceño fruncido. Incluso en ese instante, esos tres segundos, quise dejar todo. Las travesuras no eran lo mío. - - Está bien. La niña viene conmigo. -dictó Jaebum y pensé; "niña, es hora de que vuelvas a la realidad. - - ¿Quién es? Sabes perfectamente que no debes traer personas que no pertenezcan a la empresa al estudio. -volvió a hablar el... ¿ruso?- - Lo sé, lo siento. Ella es... Mi hermana, y no la hubiese traido de no ser urgente. - Que no se repita. Estás en la línea floja y lo sabes. - Sí, señor. Así no. Así no es de la manera que quería jugar. No podía meterme con su vida personal. Me temblaron las manos al pensar la posibilidad de que lo echaran por mi culpa. Lo había arruinado. Ninguno de los dos emitió palabra alguna hasta que llegamos a la vieja casa. Él ni siquiera me miró una vez, y claro... Tenía cosas más importantes en la cabeza como que lo echarían de su empleo por una torpe entrometida. Me bañé, llamé a Youngjae y me volví a reencontrar con Jaebum, sus ojos metidos en un libro y una de sus manos enredando su cabello frente al televisor prendido a todo volumen. Me acerqué a él y descaradamente me senté a su lado. Por hoy no haría nada, probablemente había arruinado la posibilidad de empleo que hablaba y también la de Bambam, sí. Pensaba en eso también. - ¿Quieres que baje el volumen? -Pregunté. Jaebum puso un dedo sobre la línea que leía y me miró- - No, y preferiría que me dejes terminar este libro. - ¿Vas a terminarlo? Te faltan como... Noventa hojas. -bromeé acercándome un poco más, ignorando lo primero que había dicho. - - ¿Quieres dejarme solo? ¿no tienes que estar pintando tus uñas o alizando tu cabello? -Chilló. Me quedé boquiabierta. - - Qué concepto básico conservas de las de mi edad, tienes... Experiencia, ¿no? -contra-ataqué- - ¿Te importa? Eres demasiado entrometida niña, hoy casi me cuestas mi empleo. Te dire algo. -Jaebum cerró su libro con fuerza y lo dejó sobre el sofá. Me miró fijamente - Que viva aquí no quiere decir que tenga que ser tu amigo, no lo seré. Y si puedes mantenerte alejada, mucho mejor. -exclamó levantando la voz un poco más. Estaba bastante enojado, me alegró haberle causado al fin, algo- - Oh, créeme que lo último que quiero es ser tu amiga. No estaría relacionada de ninguna manera a un viejo resentido y aburrido. -le dije. Guiñé un ojo y me levanté. Jaebum se demoró unos segundos en seguirme hasta la cocina - - ¿Cómo te atreves a hablarme así? ¿crees que soy aburrido después de lo de hoy? - Lo eres. Mi mejor amigo es modelo. Tendrás que trabajar mucho si quieres ser como él. -Jaebum apretó su quijada y apenas sonrió. - - Dios, espero tener la suficiente paciencia para soportarte. Mocosa. -Soltó y se fue. "Ojalá no aguantes" pensé. - La luz eléctrica se fue apenas encendí mi computadora para hacer mis tareas viejas. Jaebum escuchaba música en el otro cuarto, por cierto, demasiado alto su volumen para mi gusto. Caminé hasta su habitación ayudándome a ver el camino con la linterna de mi celular. Cuando estuve en la puerta, respiré profundo. Tenía que volver a ser fastidiosa. - Jaebum, estropeaste la luz -dije y golpeé dos veces, a la tercera casi golpeo su rostro - - ¡¿Y ahora qué estorbo?! -Bien, al parecer mi presencia ya lo alteraba- - Cortaste la luz. Por la música, la aspiradora y la televisión a la vez. Soluciónalo. -Jaebum apretó los labios y me hizo a un lado para salir- - No quieres conocerme enojado, no me provoques. No sabes si fue mi culpa,ahora ven y alúmbrame. Seguí a Jaebum aguantando la risa. No era tan imposible al final, solo un par de días más y estaría fuera. - ¿Lo ves? Ya hice todo lo posible desde aquí y no vuelve. Debe ser corte desde la central -dijo Jaebum peinando su cabello hacia atrás mientras se alejaba de la caja eléctrica - - Que no lo puedas arreglar no quiere decir que tú no lo hayas provocado. -comenté y entré a casa - - ¿Qué haremos sin luz ahora? Tu hermano llegará en una o dos horas. - Sólo siéntate ahí. Me exaspera la idea de soportarte hasta que regrese la luz. - Créeme que a mí más. Esto será divertido.
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