Había un ave blanca y fiel que soñaba cada noche con conocer el mundo que tanto tiempo intentaron esconder.
Creía que afuera de esa jaula había más como el solos y heridos con heridas en la piel. Un día el ave quiso escapar, pero era demasiado tarde para reparar, el daño que por tanto tiempo intentaron causar.
Sus alas ya no funcionaban, habían sido cortadas cuando sin piedad privaron su libertad, ¿por qué no las sentía? se preguntó sin cesar. Su mundo de fantasía comenzaban a manchar, lleno de sangre comienza a pensar que nunca volverá a soñar con el sol tocando sus alas al volar.