Eran las seis de la tarde cuando salió de la habitación, todos estaban en el pasillo esperando.
—¿Cómo salió? ¿Le dijo algo? —preguntó uno de los emperadores.
Carmen negó —No, eso es asunto tiempo majestad, solo puedo decirle que ella es consciente de su entorno dejó que me acercara y le diera de comer eso es un gran paso a pesar de su condición.
Todos confirman, Arlet sabe que todo es un proceso —Majestades no se desesperen lamentablemente todo es un proceso —mira la puerta frente a ella —, lo importante es que se mejore y pueda tener un futuro.
Todos los hombre solo pueden confirmar, cada uno se fue del palacio carmen es guiada por los gemelos mayores hacia su casa mira la hora y son las siete de la noche.
Cuando llegaron al edificio entraron mientras el asesor sube los tres están en silencio.
—Mañana en la tarde te buscaremos —informó Alex.
Carmen confirma —Está bien.
—Me imagino que tienes hambre —aseguró Alexis.
—Si, haré algo rápido —los tres quedan callados, el ascensor llegó a su destino y los tres salen, Carmen los mira —El sábado…¿estarán ocupados? — los gemelos niegan —entonces le gustaría esa comida que les debo.
Los gemelos sonríen —Si por favor.
Carmen les regala una sonrisa —¡Pasen buenas noches!
—¡Buenas noches Carmen! —dijeron al mismo tiempo los gemelos Lawless.
Desde ese día Carmen formó una rutina, todas las tardes atendía a su paciente, dos día a la semana se organizó con Paul Smith, lo atendía en su casa ya que el hombre era una buena persona y no había nada que temer.
También en esas mañana que tiene libre organizó su departamento ahora puede decir que tiene algo propio el día anterior los emperadores les dieron los papeles del departamento, gracias a sus amigas se enteró que su hogar está situado en la área más exclusiva del planeta solo personas que son millonarias viven en una área así.
Desde un principio estaba por regresar todo pero los emperadores insistieron que era de ella, Arlet y Luna hablaron con ella diciendo que se lo merecía que era una gran mujer.
Carmen se sintió halagada por sus palabras entonces con gusto lo terminó de aceptar.
Su primera semana terminó ya era fin de semana hoy hará la cena para los hermanos Lawless la verdad está un poco nerviosa.
Cuando vio que ya era hora de cocinar la cena comenzó hacerla, hará tres lasañas ya que los gemelos comen demasiado y a ella le encanta, pone un poco de música y comienza hacerla.
Su cuerpo se mueve al son de la música, escuchar la melodía es agradable para el alma la música te acompaña en cada momento de tu vida sea alegría o tristeza.
Sin darse cuenta había pasado dos hora y media hora los gemelos llegarán aún le quedan 10 minutos mientra la lasaña se termina de hacerse rápido se da un baño al salir busca que ponerse.
Selecciona un pantalón corto crema con una blusa blanca un poco ceñida a su cuerpo, se pone crema y un poco de perfume suave. Cuando está lista saca las lasañas del horno y pone dos en la mesa, también hizo un jugo de limón con mucho hielo ya que hace un poco de calor.
A la hora exacta la puerta es tocada carmen traga duro y abre la puerta sonríe bonito —¡Buenas noches!
—¡Buenas noches!
Carmen queda un poco embobada con los mayores —Entre por favor —se hace a un lado y los deja entrar —¿les gustaría cenar ahora o más tarde?
—Ahora —la verdad ambos tienen hambre, estaban emocionados y se le olvidó comer algo más temprano.
—Por aquí por favor —Carmen los guía hacia el comedor.
Los gemelos abren sus ojos al ver su plato favorito, los tres se sientan y comienzan a disfrutar la cena entre risas y bromas.
Cuando terminaron de cenar había quedado media lasaña carmen sabe que los chicos no comieron como realmente lo hace así que busco la que tenía guardada y la empaco.
Con una sonrisa volvió al comedor —Esto es para ustedes.
Los gemelos la miraron sorprendidos y un poco avergonzados la verdad la comida estaba demasiado buena se contuvieron bastante para no comer todo.
—¿Apetecen una copa de vino?
Los gemelos confirman, carmen los guía a la sala abre las cortinas y la noche estrellada está a la vista de ellos, abre la puerta corrediza dejando que la brisa entra a la casa.
Carmen cierra los ojos al sentir tan rica brisa y se deja llevar despreocupadamente.
Los gemelos Lawless la miran como cierra los ojos y quedan un poco embobados con la vista.
Carmen abre sus ojos y busca las tres copas de vino —No se que tipo de vino le gustan pero solo tengo vino dulces.
—No hay problema, a nosotros nos gusta tomar vino de vez en cuando —expresó Alexis con una sonrisa.
Carmen pone un poco de música suave, mayormente escucha baladas románticas.
Los tres miran hacia la ciudad en un agradable silencio mientras toman una copa de vino, Carmen rompe el silencio —¿Por qué no comieron más? —los mira —se que comen mucho… mi comida ¿es mala?
Los gemelos niegan rápido —Cocinas muy rico —se apresuró a decir Alex con pena.
—Realmente cocinas muy rico… lo que pasa es que… —Alexis queda callado mientras mira a su hermano sin saber cómo decir las palabras que quieren salir.
Carmen alza una ceja —¿alguien le a dicho que no deben comer mucho?
Los gemelos la miran sorprendidos y los dos bajan la cabeza avergonzados.
Carmen mira la ciudad y toma un sorbo de vino —Eso… ya no sigan pensando en eso, ustedes son muy hermosos para pensar en ese tipo de cosas sin sentido —los mira —, los vi como comen la comida de arlet y me gustaría que también coman agusto mi comida.
Los gemelos sonríen con cariño —¡Muchas gracias! —
Carmen no sabe que acaba de sanar un poco el corazón de los gemelos Lawless.