—¿Cuándo comenzaremos con la operación?
Uno de los trabajadores que se encontraba controlando el monitor, observando a cada detalle el próximo recipiente. Cuando finalmente elige uno, decide girarse ante mí.
—En 18 horas, señor.
Sonrío.
¡maravilloso!
Observo hacia los paneles, que se encontraban al otro lado del cristal.
El experimento 706 había sido un fracaso, otra vez.
—¡Señor! ¡Está muriendo! ¡El experimento 706 está muriendo!
Maldición.
El sonido de mi celular se hace presente y lo tomo de inmediato.
—¿Qué quieres, Anne? Espero que sea importante.
—¿¡Te estás escuchando?! Hace tres días que no vienes a cenar a casa, lo habíamos prometido...
Le hago una seña a James para que recojan el cadáver. Y este asiente.
—Anne..—suelto un pequeño suspiro, tratando de relajarme—Estoy en algo muy importante.
—¿Tan importante para dejar plantada a tu hija? Se suponía que hoy vendrías a verla y no lo has hecho. Pensé...—Y en ese momento una idea rondó por mi cabeza.
Sonrío
—¿Sabes? Tal vez puedo llevármela unos días, ya sabes tiempo de padre e hija.
—Bien, espero y no me decepciones Kyle, ni a nuestra hija.
Cuelgo la llamada.
No, no lo haré.
Sonrío tétricamente.
—James.
—¿Sí, señor?
—Cancela la operación, tengo una nueva idea.