El comienzo del Caos

492 Words
Correr, esa era mi único deseo en estos momentos. Correr, escapar, huir.. Aún podía escuchar su voz, su voz desesperada para salvar mi vida. 《"Vete, huye, vé al bunker de tu padre, ahí estarás a salvo, no dejes que te atrapen"》 Las lágrimas salían de mis ojos, mi vista se nublaba por cada paso que daba, sé que estaba segura, ya sus voces no se escuchaban, sus disparos, las amenazas. Era libre Y no sabía que tan peligroso era aquello. Las calles con cada paso que daba se me hacían mucho más conocidas. La felicidad e incluso ansiedad comenzó a relucirce en mi caminar al saber que pronto llegaría a mi hogar, a mi único lugar seguro. Pero de pronto tropiezo en el duro suelo, la falta de alimentación, mis heridas que eran cada vez más notorias hicieron mis piernas fallar. El crujido de una rama siendo aplastada se escucha en toda la calle. ¡No, no, no! ¡no pueden estar aquí! Con gran ánico y desesperación logro levantarme. Corro, corro por lo que más puedo. Sus pasos, ya no eran lentos, sino rápidos, como un depredador cazando a su presa, yo era su presa. Sin dejar de mirar detrás por si se acercaban, choco con un cuerpo, horrorizada lo observo. Un hombre rubio de gran musculatura me observaba, no sabía que hacer. Tenía miedo, mucho, pero no podía demostrarlo y al parecer eso fue en vano, es como si pudiera ver con sus ojos verdes todo mi interior como si él pudiera leerme perfectamente. —Debe venir conmigo. Su voz me hacía estremecer, inmediatamente niego la cabeza asustada y me hecho a correr. —¡No, no quiero que me lleven a aquel lugar otra vez! —Sus manos me encierran, me retuerzo asustada y logro darle una patada en sus partes, este inmediatamente me suelta quejándose del dolor, por lo que no pierdo oportunidad y corro. Todo estaba mal, no sé cómo pasó esto, pero cada minuto esto se volvía una pesadilla, no sé qué pasó con la humanidad y con los animales, todo había desaparecido, quería que esto solo fuera una horrible pesadilla, que pronto despertaría y sentiría el abrazo de mamá, consolandome de que nada pasó en realidad, que esos hombres no existen, que sería producto de mi imaginación, que en verdad todos estamos bien y a salvo. Pero esta era la realidad, estaba pasando. El duro golpe de algún objeto de cristal impacta hacia mí cabeza, un horrible de dolor de cabeza se me hace presente, mis manos al tocar el lugar de la herida se llenan completamente de sangre, al observarla era como si un gran mareo viniera a mí, sin poder reaccionar a lo que ocurría, alguien me sostiene fuertemente de la cintura y antes de que me dejara llevar por la oscuridad sus ojos verdes impactan con los míos. Y por sólo unos segundos me sentí vulnerable. Me había dejado vencer.
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