Luciano Continúe besando los labios de Irene, con más intensidad dónde la atraje más a mi pecho; sintiendo su corazón palpitar fuerte; sin dejar de disfrutar nuestra unión. Pero un leve carraspeo; nos hace detenernos mirando a la persona que sonreía, bufé por lo bajo e Irene estar roja de la pena. — Vaya… chicos se nota la urgencia de amor, que se tienen. — Suelta en broma; que fruncí el ceño. — ¡Cierra la boca! Romeo. Y dime ¿Qué haces aquí? — Pregunté tosco, dónde mi chica me toma del brazo, que no dude acercarla a mi. — Pues… venía a decirte, que todo está en orden y que espero mi ¡pedido pronto!. — Argumenta rascando su nuca, que sólo negué por su actitud idiota. — Ya eso lo hablamos Romeo, recibirás mi respuesta mañana, por la tarde; ahora sino te importa quiero estar solo con mi

