bc

Sentimientos Por Órganos

book_age18+
1.0K
FOLLOW
3.5K
READ
love-triangle
family
friends to lovers
arrogant
dominant
kickass heroine
brave
drama
bxg
lusty
like
intro-logo
Blurb

Dos cosas diferentes hay, en un corazón tan frío como lo es Luciano Rinaldi, Magnate de la industria vinícola en Italia, todo un futuro planeado, pero sus decisiones cambian radicalmente, al conocer a Irene Cobis una chica de mente fuerte, carismática y venezolana, que lo sumergira a tomar una decisión única, que podría salvar su vida.

chap-preview
Free preview
Indíce de la Historia/ CAP 1 Y 2
Indice de la historia Protagonistas Irene Cobis Luciano Rinaldi Manuel Bolívar Fiorella Gatti Reparto: Romina Cobis (Hermana de Ella) Camila Sanna (Amiga) *** Thiago Rinaldi ( Padre de él) Alfonsina Coppola ( Nana) Romeo Serra ( Amigo) Adid Cafrune (Inversionista y Principe arábe) Ricardo Dupont ( Enemigo y antiguo socio). *** SINOPSIS Dos cosas diferentes hay, en un corazón tan frío como lo es Luciano Magnate de la industria vinícola en Italia, todo un futuro planeado, pero sus decisiones cambian radicalmente, al conocer a Irene una chica de mente fuerte, carismática y venezolana, que lo sumergirá a tomar una decisión única, que podría salvar su vida. Prólogo Los órganos son una parte de la unidad funcional de un organismo multicelular, que constituye una unidad estructural y realiza una función determinada. Por lo tanto, nos llenan de oxígeno, fluidez en la sangre, e incluso sanar heridas formadas por la asociación de diversos tipos de tejidos que se encargan de realizar actos concretos. Esas son definiciones médicas muy comunes; pero tienen coherencia en nuestra mente. Por eso debemos aprender a cuidar nuestro sistema somos humanos; por ende cometemos errores todos los días es ahí el detalle de las malas decisiones que tomamos, sin pensar solo anteponiendo el poder de controlar todo por sobre todos. Como podemos solucionar todas estas angustias. Lo recordaba mientras contemplaba la ventana de esta mansión llena de lujos en todo el sentido de la palabra cosa; que no me da ni una pizca de envidia ya que eso no lo es todo en la vida. Volviendo a mi orden mental siempre suelo desviarme algo muy común en mi todavía seguía admirando la vista hermosa del jardín, muy diferente por sus viñedos de uvas dónde realizan vinos de todas las clases y sabores. Es Italia un país bello con grandes calles y veredas la provincia de Livormo muy lindo con volumen de personas hasta turistas; me encuentro en un pueblo llamado Bolgheri casi cerca de la Toscana, muchos se preguntarán: ¿Qué hace una chica venezolana aquí? Pues… sencillo, trabajo en una de las haciendas cercanas a esta gran casa, mis jefes son personas de edad avanzada con un gran corazón al darme la oportunidad como inmigrante de mi país al trabajar no es sencillo; me costó adaptarme no conocía a nadie excepto por una amiga Camila Sanna una chica alegre, espontanea y con gran carácter que me vio casi vagando en las calles de la Toscana; claro todo lo poco ahorrado que tenía en mí bolsillo fue derrochado en comida, además de buscar donde hospedarme ¿fuerte no?Si que lo fue… los más duros dos meses, aunque mi familia no lo sabe y no pienso decírselos sería cruel angustiarlos. Pero yendo al asunto más relevante de todo lo que ha sucedido, no espere conocer el amor.Claro no en los mejores términos, casi me cae encima con su caballo de color n***o¡bonito por cierto!Pero igual fue muy imprudente de su parte y eso que todavía no lo admite estaba limpiando los viñedos pequeños de mis jefes.Cuando apareció de la nada allí tan … como decirlo: imponente, engreído y muy altivo en su forma de hablar.Por supuesto hombre rico al fin; pero como todo encuentro llevo a algo más intenso ser ahora su pareja o mujer ¿como dice él?Pero yo no lo veo así, ya que me oculta muchas cosas entre ellas su ausencia al salir de la hacienda para su empresa solo espero conocer pronto la verdad; incluso dentro de tanto silencio. Sin verlo venir, es cuando siento que caigo a tierra, por una voz dulce que me llamaba estaba en el gran despacho enseguida salí abrir la puerta, encontrándome con la señora de servicio me sonrió de lado lo cual le devolví el gesto para oír las palabras que iba a decirme. —Señorita Irene Cobis, la esperan afuera de la casa es el señor Rinaldi. —Asentí alegre al darme esa noticia, que salí del lugar tomándola desprevenida. No podía esperar para verlo; hoy sería un día especial o eso me dijo antes de irse en la mañana a trabajar ahora mi mundo se pondrá de cabeza gracias a él. Que al llegar lo ví en su carro esperándome tan elegante y atractivo para cualquier mujer, le sonreí y no dude en correr para abrazarlo. I) Hoy siento tanta emoción; como nunca antes mi sonrisa no se borra al estar en el auto de Luciano está conduciendo muy serio es su constante costumbre, desde que lo conocí a veces pienso que es un cofre de tesoro muy cerrado y e tratado de que hable conmigo, pero siempre termino obteniendo su silencio y desviando su mirada de mí, que siempre decido cambiar de tema para no incomodarlo más. Por mi parte estoy mirando las calles de Bolgheri que son tan hermosas como su gente trabajadora, los campos grandes de viñedos, ni se diga en su mejor momento. Las grandes hectáreas de ocho kilómetros que poseen cada hacienda vinícola, es perfecta para el cultivo y elaboración del mismo vino; esto me recuerda el campo pequeño de mis primeros jefes, los cuales pude conocer gracias a mi amiga Camila ella prácticamente me ayudó a salir de mi gran problema al rondar en las calles de la Toscana, sin rumbo aparente; ahí detalle muchas cosas de los italianos; ya que al ser una extranjera muchos me observaban de forma extraña y otros solo querían acercarse a mi, sobre todo los hombres a más de uno tuve que alejar no quería correr el riesgo de entrar en alguna mafia, son muy conocidas ¿Qué como lo sé? Sencillo estudie la cultura italiana desde que era niña, mi hermana Romina y yo nos poníamos a estudiar en los libros que Papá nos compro, excepto que el de mi hermana era Francia, ama el glamour y todo lo referente a ello. Ese libro se convirtió en mi tesoro y desde niña me plantee estudiar su idioma y costumbres, para alguien venezolano cuesta un poco; pero no es difícil de lograrlo así que comencé a estudiar duro y ganarme ese curso que tanto le pedí a ellos, pero mi sueño tuvo otro rumbo al morir mis Padres en un accidente de carro, fue un día de lluvia venían de Falcón para Maracay, la lluvia era fuerte con truenos, que Romina y yo estábamos asustadas en casa, y nos cuidaba la señora Dulce Gómez era nuestra abuela sin tener unión de sangre se ganó ese cariño al decirle abuela siendo nuestra vecina tan amable y llena de amor, recordarla hace que extrañe mi tierra quería, mi amada Venezuela. Pasos duros tuve que dar, para ayudar a mi familia en este caso a mi hermana mayor por dos años más; ya que tengo dieciocho años a ella no le agrado la idea que me fuera del país me decía que no era necesario; pero siendo honesta no nos alcanzaba para comer sino una comida al día, nos acostumbramos así; pero yo decidí cambiar eso para las dos. Mi hermana es dulce y cariñosa, tiene su temperamento cuando la hacen rabiar o perder el tiempo en eso nos parecemos mucho, solo que en mi caso suelo ser más risueña y aventurera; ahora se encuentra trabajando en una empresa de la industria de mecánica, ella es asistente de uno de los gerentes de la organización la paga no es tanto, pero alcanza para comer por eso decidí salir y buscar opciones de mejorar nuestra vida, no digamos en lujos, pero si es subsistir en mi país natal como lo hacen cada extranjero al llegar sube como la espuma al pisar nuestra Patria. Todas estas cosas me llenan de nostalgia, ya que no se mucho de Romina en estos dos meses, voy para tres y nada que me he contactado al ver el teléfono de la mansión de Luciano o mostrarme su celular me da miedo hablar, siento que no puedo hacerlo deseo cumplir mi promesa de estar bien y mandarle el dinero necesario me falta poco para llegar, como dije antes me gusta trabajar duro no quiero dinero gratis eso para mí es una ofensa, todo tiene que ganarse con esfuerzo. —Todo en orden Irene. —Hablo con voz tan grave, que enseguida lo miré saliendo de mis recuerdos. —Sí… solo pensaba. —Confesé y él me tomo de la mano derecha y beso el dorso de la misma, haciéndome sonrojar. —Ya veo mi chica risueña, pero ahora estamos en algo importante que te mostrare, así que vuelve a tierra. —Menciono lo último en broma, que le sonreí de lado aceptando. Después de 5 minutos más, detuvo el auto mire el lugar y era un restaurante lo que pude detallar; algo rupestre y con colores neutros lo que me llamo la atención, las mesas están al aire libre los trabajadores atienden al personal de forma tan alegre, que me contagio. Al Luciano bajarse, me abrió la puerta a mí para salir, su costumbre como caballero, en lo personal me parece pasado de moda. En fin, ya estando adentro nos recibió un señor elegante en recepción, me sentí algo inhibida por la ropa que traía solo era un vestido florido de color naranja y flores silvestres, cola de caballo tacones de plataforma blanco, los mejores al caminar si me lo ¿preguntan? Mientras nos llevaron a una mesa para dos al aire libre nos sentamos cómodamente, Luciano estaba viendo la carta de menú, no quise hacerlo ya que él puede pedir por mí, casi no conozco su comida solo lo que he leído en mi libro sobre este país. Me concentre en ver todo el jardín bien cuidado, mesas con mantel de color crema, un florero en el medio con una flor silvestre como Gardenias decorándolo sonreí de lado esa flor tiene un olor dulce los cubiertos bien ordenados desde el más pequeño al más grande, que termina con el cuchillo. Es seguro que los platos, los traen con la comida todo era hermoso, pareciera un sueño, solo falta tres personas importantes para mí, mis Padres y Romina. «Rayos otra vez Irene, olvida eso.» Me recriminé a mi misma, por pensar aquello debo tomar el control y pensar siempre con madurez, como lo decía mi Padre, solo respiré hondo, ganándome la mirada de Luciano. —¿Sucede algo Irene? —Pregunto, y yo negué sonriendo de forma dulce. —No es nada… admiraba el lugar es lindo. —Dije y él solo curvo una sonrisa de boca cerrada. —Entiendo… es lindo y simple no acostumbro a venir a lugares así. —Eso me dejó con un sabor amargo, odio eso. —Perfecto Luciano, si es tan simple para ti es mejor irnos. —Comente sería, no dejando ver mi molestia. Se quedó en silencio durante cuatro segundos que me parecieron eternos, confirmando más mi malestar. De inmediato me puse de pie, saliendo de ese lugar ya no soportaba su actitud tan fría, vaya que idiotez la mía de venir, debí quedarme trabajando con los trabajadores en los viñedos, al estar cerca de la acera de la calle, siento que me toman del brazo y me hacen voltear rápido, encarando al egocentrista más grande que he conocido, no dude en soltarme de su agarre con rabia. —¿A dónde vas? — —A la hacienda, ya no tengo hambre adiós Luciano. —Indique molesta, pero él solo me tomo de la cintura atrayéndome a su pecho que nuestras miradas estaban cerca. —No te irás chica risueña, resulta que este almuerzo es para ti. —Dijo con gran seriedad, que sólo me molesto más. —No quiero muchas gracias, por pensar en mi señor Rinaldi, pero me iré a trabajar. —Objete tratando de apartarlo, pero fue en vano sus brazos musculosos con ese traje de etiqueta, me dejan más tonta. —Sabes que odió, que digas mi apellido; para ti soy Luciano o Lucían, pero no me hables de usted. —Estaba colérico y yo fruncía el ceño zafándome, pero él batallaba con tranquilidad teniéndome en sus brazos. —No me importa si no te gusta, así que suéltame. —Exprese con voz fuerte y él estaba recio a oírme. —No lo haré mi chica. — —Entonces gritaré fuerte, y el escándalo no te agrada señor Rinaldi. —Lo desafíe y él solo me apretó más dejándome a escasos centímetro de su boca. —Hazlo y verás las consecuencias Irene Cobis. — «Perfecto tonta, lo hiciste enojar», no hables conciencia debo concentrarme. —Solo mírame…—Dije al abrir mi boca para gritar, pero el cambio del rumbo de mi voz se fue, cuando él me tomo del cabello de forma demandante besando mis labios tan feroz como un león devorando a su presa la gacela, rayos debo ver animal planet. Lo golpeé en su pecho, pero solo recibí más acercamiento a su cuerpo dejándome sin defensa como lo odio. Mis fuerzas quebraron al introducir su lengua sobre la mía y jugando con ella a su antojo, robándome gemidos de gusto, que sin poder pelear más; me ví cediendo a sus encantos posicionando mis brazos que estaban en su pecho a su cuello mientras seguía besándome y yo siguiéndolo durante unos poco segundo dejándome sin aire nos separamos para respirar mejor. —No me vuelvas a desafiar Irene, o dormirás en mi cama. —Dijo mirándome y yo estar roja por la vergüenza. —Eso… no… rayos sabes que no Luciano. —Respondí algo corta por el beso, pero muy determinante en su sugerencia. —Así me gusta Irene, ahora vamos debes comer; para luego dejarte en la hacienda e ir a la empresa. —Aclaro, y yo solo baje la mirada y él tomando mi mano llevándome adentro, para seguir con el almuerzo. (…) El almuerzo fue tranquilo, lo disfrute con ganas estando a su lado la comida magnífica dejándome con ganas de volver otra vez lo pensaré y se lo diré este sábado, hoy es lunes donde el trabajo de los viñedos es fuerte y caluroso, pero a mí me gustarme encargo de ayudar a recolectar las uvas en cestas que después son llevadas al gran establo donde comienzan con la labor de limpieza y selección, para llevarlos en cajas grandes en un camión, que lo envía a la fábrica de vinos, que es la empresa de la familia Rinaldi, tiene por nombre “Bicchieri Rinaldi”. Nombre que le hace honor, su Padre es el Presidente de la empresa y él el Vicepresidente de la organización el trabajo lo deja sin energías pero le llena de satisfacción hacerlo; estudio para ello ganando su puesto con esfuerzo y no por solo ser el heredero lo admiro por eso. Ahora me encuentro llegando a la hacienda, al detener el carro esperé que me habrá la puerta; ya cuando lo hace salgo para caminar y adentrarnos en esta enorme casa que nuca deja de impresionarme. Al detenernos en la sala, veo que le suena su celular y lo toma para ver la pantalla, pero lo cuelga de forma molesta, dejándome pensativa así que rompí el silencio. —Ve a la empresa seguro te necesitan Luciano. —Dije de forma suave y él solo me miró serio como: “pensando” creo yo. —Si debo irme… pórtate bien mi chica y no salgas lejos de la hacienda, vendré a ¿preguntar cómo fue tu jornada de trabajo? —Asentí, para verlo dar media vuelta e irse. Me senté en unos de los elegantes muebles, tomando un gran suspiró pensando en cómo puede un hombre ser tan cerrado; incluso en sus sentimientos debo tratar de observarlo más, esa será mi tarea y lo haré en silencio para que no sospeche es lo mejor y soy buena en eso. Poco después, de pensar todo lo de hoy me fui a la habitación de huéspedes fue mi elección a pesar de estar en desacuerdo Luciano, me cambie de ropa por un pantalón de trabajo azul marino, botas marrones de montar y camisa de cuadros verde. Ya lista salí de la casa, para llegar a los campos que me esperaban, para comenzar mi labor al estar cerca de mis otros compañeros, no dudaron en saludarme cosa que se los devolví con amabilidad, me puse mis guantes especiales y tome las tijeras para cortar las ramas que sostiene el fruto dando inicio mi jornada laboral. **** 2) El amanecer hizo su aparición en su mejor momento, que decidimos parar por hoy y continuar mañana; nos llevamos el último fruto recogido y lo pusimos en unos contenedores de madera con cuidado para no dañar o mal lugar la misma uva. Ya con todo listo salimos del campo para montarnos en una camioneta de esas a todo terreno, éramos alrededor de 15 trabajadores y habían tres carros, con sus chóferes que nos llevaban a la hacienda; fue un buen día a pesar del gran calor que nos invadió, llevaba un sombrero de paja muy bonito, eso no permitía que el sol me quemara en exceso un regalo de parte de una de mis compañeras de trabajo Tara, una mujer de cuarenta años humilde y llena de vida tiene más años en esta hacienda conoce muy bien, a la familia Rinaldi pero ellos casi ni la conocen solo Luciano; al parecer en lo poco que hemos hablado ella es digna de confianza y es la que guía a los obreros del campo junto a otro señor que es su hermano un hombre caballeroso y robusto todos los conocemos por su apodo “Cairo” es muy gracioso. (…) Cuando di un paso en mi cuarto, logré sentirme relajada estaba cansada y algo exhausta que fui al baño me quite la ropa, quedando totalmente desnuda me metí en la ducha aproveche de exfoliar mi piel con un gel de durazno y almendras pasaba la esponja por todo mi cuerpo, cuando ya estuve bien lave mi cabello con olor a menta y fresa refresco mi cuero cabelludo sacando todo rastro de sucio. Media hora después, estaba poniéndome un vestido color amarillo de tiritas fresco incluso para dormir, pero a la vez casual me coloque unas zapatillas marrón y cepille mi cabello dejándolo suelto; ya que estaba húmedo al verme en el pequeño espejo de tocador sonreí de lado al verme relajada, solo me dolían un poco los brazos de tanto alzarlos para tomar el fruto en fin; es mi trabajo cuando siento que tocan mi puerta decido abrirla y es la señora de servicio mirándome sería como todas las que trabajan aquí en la casa del jefe, le sonreí de manera dulce esperando lo que iba a decir. —Señorita Cobis ya está lista la cena puede pasar a comer. —Informo y yo asentí. —Gracias por decirme… pero esperaré al señor Rinaldi, no le gusta comer solo después de llegar al trabajo. —Indiqué, y ella negó un momento volviendo hablar. —Lo lamento, pero el señor Rinaldi no vendrá a cenar, informo que le salió un asunto importarme que resolver, y llegará tarde a la hacienda. —Eso me dejó preocupada, pero solo respiré hondo y asentí para seguirla y comer. Mientras la seguía pensaba en el cambio de Luciano, supongo tuvo mucho trabajo hoy, su Padre puede ser muy estricto en todo lo referente de la empresano me imagino trabajar allí, negué ante eso cuando logre llegar al comedor grande de madera pulida y sillas elegantes, podían sentarse alrededor de treinta personas demasiado para mí gusto, en eso recordé algo para no comer sola. —Por favor deseo comer en la cocina con ustedes, no quiero estar sola aquí. —Dije y la chica de servicio me miró algo confundida, que no dude en seguir. —Vamos … me gusta comer acompañada. —Le insistí y ella bajo la mirada aceptando. Me sentí súper feliz al recibir su respuesta, que la seguí a la cocina donde habían cinco mujeres además de la ama de llaves y Nana de Luciano, que al verme se puso algo sería y mirando mal a la chica que me trajo aquí. —Señora Coppola yo le pedí traerme aquí, no sé moleste con ella. — Abogue por la chica y ella me miró para sonreírme de forma amable. —Ya veo Irene, pero sabes que a Luciano no le gusta. —Respondió y yo asentí, era la única de la casa que podía tutearlo ella lo cuido desde que era un bebé. —Lo sé… pero no me gusta comer sola, por favor. —Hice puchero y ella solo curvo una sonrisa aceptando. Después de una hora, estaba cenando con el personal y la Nana de Luciano, era arroz con pollo y ensalada de papas; muy buena si me lo preguntan el ambiente era genial, lleno de armonía y sencillez eso me recordaba a mi hogar, tragué un poco alejando esos pensamientos, debo hablar con mi hermana.Con el trabajo de hoy, creo poder mandarle dinero solo debo hablarlo con Luciano para hacer el proceso y así llamarla para saber ¿Cómo está? Espero este bien. La cena se terminó y me puse ayudarlas a recoger la mesa, la señora Coppola me indico que saliéramos un rato al jardín para sentarnos y ver las estrellas de esta noche, que estaba muy espléndida al llegar al destino, nos sentamos en unos muebles pequeños, pero cómodos mirando todo.Incluso el viñedo que está a lo lejos, esta son las cosas que me enamoran de Italia, aunque amé más a mi país Venezuela. —Irene lamento no decirte antes, que no vendría Luciano solo llamo y estabas en el campo en ese momento. —Me explico y yo la mire fijamente. —No sé preocupe señora Coppola, seguro tuvo mucho trabajo; además Luciano no es mi pareja solo mi jefe. —Aclare mirando de nuevo el jardín, cuando siento que me toma de la mano volviéndola a ver. —Puede que tengas razón Irene, pero debes hablarlo con él y decirle ¿Qué relación tenemos? Aunque me hagas ver, ante todos como tu mujer; pero ese papel no lo represento. —Dijo y yo le agradecí por su consejo. —Lo tendré en cuenta para hablarlo con él, señora Coppola no deseo ilusionarme he visto experiencia de muchas amigas por desamor o amor no correspondido y no deseo vivir eso, prefiero que seamos amigos antes de lastimar mi corazón. —Confesé la verdad y ella estuvo de acuerdo. —Así es mi niña, ahora ve a dormir él llegara tarde, yo estaré pendiente de su llegada. —Sugirió y yo agradecí poniéndome de pie, para ir al pasillo de cuartos de servicios. Entrando en mi cuarto cerré la puerta detrás de mi, me quite los zapatos moví las sábanas para acostarme cómodamente, lo cuál hice me arrope la habitación estaba fría, aunque había calefacción pero amaba un poco la frescura en el cuarto, ya que mi país es soleado y el frío al dormir es agradable, aunque a otros no les guste apague la lámpara de mesa quedando todo oscuro, que nada más en la ventana del dormitorio se reflejaba el brillo de la luna, al cerrar los ojos pude conciliar el sueño. ** Luciano —Oye Luciano ¿Cómo te va en la hacienda? — Pregunto mi dichoso amigo bebiendo whisky puro junto a una mujer, que lo tocaba en su pecho uno de los muchos ligues que tiene. —Bien… Creó que es tarde y bebí demasiado. —Indique tocando mi cabeza, pero la mujer a mi lado no me dejaba ir, esto me estresaba. —Oh vamos Luciano, no seas aguafiestas… nadie te espera en tu casa, quédate y mañana temprano te vas. —Soltó Romeo, besando el cuello de la tipa que estaba sentada en sus piernas. Negué por un momento, cuando siento que la pelirroja me toca la entrepierna y robándome un beso a la vez, que no dude en seguir bendito alcohol las risas de Romeo no dejaban de salir estaba borracho, estamos en su casa aquí en la ciudad, me invitó a beber pensado que sería solo, pero como siempre trae a sus putas para jugar, no me puedo quejar también gozo y me ligo con ellas, soy hombre y el deseo puede más; aunque ya estoy viendo que esto me está aburriendo solo lo hago para dese estresarme del trabajo que mi Padre me acumula, siendo hijo único debo ganarme el puesto grande, pero no me interesa prefiero abrirme solo. Todo esto pensaba mientras besaba el cuello de la mujer y tocaba sus senos sacando gemidos suaves de su boca, la cual me saboreaba a mi antojo, que al separarme un momento de ella por falta de aire, miré el rostro de ella (Irene)y Lucia más sensual y perfecta con sus cabellos castaños, ojos miel y sonrisa risueña que tanto me pone duro. —Hazme tuya querido. —Dijo en italiano, y yo sonreí de lado besándola nuevamente. Comencé a tocarla por todo su cuerpo en el sillón, miré que estaba solo Romeo se fue a una habitación con esa mujer, dejándome aquí vaya amigo; cuando siento que suene mi celular, era molesto el ruido que me hizo parar de besar a mi risueña, que al mirar el nombre de mi Nana en la pantalla bufé por lo bajo, escuchando la queja de la chica. —Deja ese teléfono, y continuemos. — —Espera. —Dije serio y ella no le gusto así soy yo, que tome la llamada siendo de madrugada la hora. —Bueno… ¿Qué sucede Nana?— —Luciano es tarde, debes regresar a casa acuérdate del trabajo en la empresa. — —Nana eres inoportuna… déjame disfrutar con mi chica risueña, nos vemos mañana. —Hable quedó por el alcohol. —¿De que hablas? Irene está aquí durmiendo en la casa y te esperaba para cenar. — —Pero yo… Me voltee enseguida para ver a la mujer, que estaba en el sillón sentada y no era Irene mierda, es otra odio eso solo me encargue de decir que llegaría y colgué el teléfono tomando mi saco, para irme cuando la mujer me detiene tomando mi brazo y yo verla con molestia. —No te vayas querido, la estábamos pasando muy bien. —Dijo y yo negué quitando su mano con brusquedad viéndola fijamente. —He dicho que “No”confórmate con eso, además no eres mi tipo. —Afirme y ella estar ofendida. —Eres un imbécil. — Y a mucha honra preciosa. —Le replique, y ella gritar como una loca, al yo salir por la puerta. Estando ya afuera de la casa de Romeo, fui a mi auto estaba borracho pero no tanto para conducir, solo entre me puse el cinturón y arranque para llegar debo ver a mi risueña, es a ella quien ¡deseo tener! Mordí mi labio comiéndome las calles de la ciudad, para estar en la hacienda. Media hora después, estaba aparcando el auto mi seguridad llegó y me ayudó a salir, para otro de ellos guardar el carro, el primero me llevo hasta la puerta el alcohol me tiene bobo. Que al cruzar la puerta, me encuentro con mi Nana y dos mujeres más de servicio, solo sonreí por la cara de enojo de mi Nana. —Otra vez Luciano… definitivamente no sé, que haré contigo. —Hablo y yo la ignoraba separándome del guardia para caminar solo. —Oh vamos… no es para tanto Nana, ya llegué. —Dije relajado. —Si todo borracho no te da vergüenza Luciano, tu llévalo a su cuarto que yo iré a llevar una jarra de agua, para calmar su borrachera. —Soltó con autoridad y todos salieron del lugar menos mi escolta que me llevo al segundo piso dejándome en mi cuarto, que caí en la cama optando por dormir. (…) Me levanté agitado y sudado por una pesadilla que tuve, sobre mi infancia y mi Madre odio eso porque siempre debe volver ese recuerdo tan desastroso para mi, que enseguida me levanté de la cama estaba sin camisa y solo con mi pantalón descalzo; fui al baño para lavarme la cara, me dolía la cabeza tanto por el estúpido alcohol. Enseguida busque en los estantes de mi baño un botiquín con pastillas y encontré una para la resaca, la tome que fui por agua que estaba en mi mesa de noche me refresco, mire la hora y eran las cuatro de la mañana, bufé por lo bajo es tarde y quiero dormir; pero no logro hacerlo me quite el pantalón colocándome un mono de chándal gris de marca, sin camisa, miré la habitación tan grande que decidí salir estando descalzo, baje los escalones llegando a la sala todo tranquilo y solo, que no dude en ir a ese lugar donde sé que mi risueña duerme. Al llegar a su puerta, la abrí entrando que la cerré con cuidado el efecto de la pastilla me estaba ayudando solo el dolor de cabeza era el que tenía, camine con pasos firmes hacia su cama, deteniéndome para verla toda hermosa acostada abrazando a una almohada del lado izquierdo frente a mi, sonreí de lado que caminé al otro extremo acostándome a su lado, me acomode de costado que puse mis brazos sobre su cintura abrazándola de espaldas, acerque mi rostro a su cuello y parte de su cabello que caí hacia atrás, me dedique a absorber su aroma tan fresco y dulce, que besé su hombro. Para lograr acomodarme y cerrar mis ojos, obteniendo así mi valioso sueño.

editor-pick
Dreame-Editor's pick

bc

Una niñera para los hijos del mafioso

read
55.0K
bc

Prisionera Entre tus brazos

read
102.0K
bc

Mafioso despiadado Esposo tierno

read
25.9K
bc

Venganza por amor: Infiltrado

read
64.7K
bc

La embarazada sacrificada

read
3.2K
bc

Eres mío, idiota.

read
3.6K
bc

Profesor Roberts

read
1.7M

Scan code to download app

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook