HUGO DI SANTI Leandro se encuentra junto a Valeri logrando que una rabia me recorra el cuerpo. Mi soldado junto a mi mujer, en un puto lugar encerrado, en un ambiente que pinta solo follage. Doy un paso imponiéndome sobre ambas figura y no pasan ni dos segundos, tomo a Valeri y la pego a mi pecho. Cuando mi pecho impacta con el suyo una mirada asesina se dispara a Leandro que se mantiene sereno en el mismo lugar. –Qué haces en la habitación de Valeri– gruño. –Hugo.. yo. – la tomo de la barbilla y presiono ganándome un jadeo de su parte. –Guarda silencio– vuelvo a ver a Leandro que suspira moviendo la cabeza. Mantendo la cabeza de Valeri pegada a mi pecho y creo que estoy esperando demasiado para esperar una puta respuesta. Leandro lo ve en mi rostro. Sabe que puedo ser muy pose

