BLANCA KING La mujer esparce la última capa de polvo por mi rostro antes de retroceder y contemplar su obra. Una sonrisa curva sus labios y parece cual madre orgullosa porque empieza haciendo halagos que de algún modo me ruborizan. –Dios, eres una diosa Valeri– las demás chicas me miran y asienten orgullosas con su trabajo. Me pongo de pie para observa mi reflejo en el espejo y creo que me quedo en shock. Esta soy yo… Intento poner una mano en mi rostro pero mi maquilladora me toca la mano. –No dañes mi obra de arte cariño– se planta detrás de mí y me sonríe. –Estás hermosa, bueno, ya lo eres pero ahora te ves simplemente magnífica. Hemos resaltados tus facciones y pasaste de un lindo pastelito a una mujer candente– Ni yo misma me reconozco. Llevo un vestido oscuro ajust

