CAPÍTULO 12

1011 Words

HUGO DI SANTI Llevo a Valeri al primer sillón que encuentro de la sala. La recuesto y sin permiso alguno abro sus piernas dejando la imagen de su coño rosaceo a mi completa vista. Un suspiro escapa de sus labios. La oscuridad nos rodea pero la luz de la luna alumbra su cuerpo pequeño pero perfecto. Su cabello rojizo arde como las llamas del infierno, infierno que estoy dispuesto a corromper. –Hay una regla que debes tener clara Valeri Petrov– abro más sus piernas y me enardece que no flaquee. Me inclino a tomar su boca y perderme en su sabor dulce. No me gusta lo dulce. Pero en ella se siente tan bien. Sus ojos van en mi dirección esperando una respuesta. Veo el fuego en su mirada y me digo a mi mismo que una noche no va a ser suficiente. Necesitaré más tiempo para explorar su cu

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