Las chicas son subastadas y vendidas al mejor postor, todas son diferentes a las que conocí en la primera vez que estuve esperando mi turno para ser subastada, cada una de ellas se desea suerte entre ellas, al final sólo quedó yo. Esta vez, Lea se pasó con el vestuario, pero es muy práctico de usar. Un vestido rojo que resalta mi figura a la perfección, y todo un conjunto rojo que muestra el poder. -Ángel Demoníaco-me hace la seña y allá voy. Lea me dijo que Samael estaba entre el público y que parecía seguro de llevarme de regreso con él, no le daré esa satisfacción. No me iré con él de nuevo. Subo a la cosa esa que Lea me dio, y como la vez pasada permanezco en lo alto con la jaula tapada, suspiró mientras escucho las palabras de Lea y del anunciante, la tela es levantada, bajo y ca

