-Amiga vuelve a la tierra en que tanto piensas!-Mi amiga Amanda tiene la facilidad de sacarme de mis pensamientos, y creo que en este momento realmente necesitaba que me sacaran de ellos.
- ¿Alguna vez has sentido que una corriente eléctrica se apodera de tu cuerpo y se te corta la respiración? Amanda - ella se me quedó viendo totalmente pensativa después solo asintió con la cabeza
- Si cuando casi me electrocuto al desenchufar la plancha, no manches casi muero, casi don Pedrito me abre las puertas del cielo.-
Ella comienza a sonreír. - Jajaja te pasas pero hablo enserio.- dije mientras reía también junto con ella
- ¿Qué pasa amiga?, llevas días en las nubes ¿Es por Liam? - ¿ Llevo días en las nubes? ¿ Qué tiene que ver Liam con eso?
- Es que conocí a alguien, bueno no lo conocí por qué ni siquiera sé su nombre, solo sé que es muy guapo y sus ojos son verdes, cuando lo vi mi corazón se acele.... -
- ¿Qué corazón hizo que? ¿Amiga estás bien? ¿llevabas tus medicinas contigo?- Me dice levantándose drásticamente de su silla y comienza a revisarme poniendo su mano sobre mi pecho.
- Déjame terminar-Mi amiga siempre me interrumpe cuando menciono la palabra mágica “Corazón” - Mi corazón está bien- le digo alejándola de mí
-¡Más te vale, por qué busco a ese hombre y lo entierro con vida!-Dice muy seria.
- Jajaja, ni siquiera lo conozco.
- Pues lo investigo, mi papá es detective seguro da con él.
- No seas exagerada, mejor no te cuento nada...
- No cuéntame- a pesar de que dice protegerme y preocuparse por mi le gana su poder por el chisme.
- Mira Amanda, no sé quién era pero eso sentí, mi corazón loco y mi respiración se agitó y que no se diga esa maldita electricidad-
- Nathaly tú boca mi amor- Mi abuelo se va despertando de su siesta matutina.
- ¿Abuelo cuánto tienes despierto?-Le pregunto para saber qué fue lo que escucho.
Si sabe que hablaba de un muchacho sin duda se molestara él es muy estricto con los chicos con los que salgo, aunque no he salido con nadie, para que Liam pudiera ser mi amigo tuvo que pedir permiso a mi abuelo. El suele decir que ningún hombre debe lastimar a su solecito.
- Algo de una maldita electricidad, Nathaly te he dicho que desconectes los enchufes a la mejor tenías tantas cosas conectadas y por eso la corriente eléctrica - Mi abuelo me da tanta ternura yo hablando de un muchacho y el de que tengo enchufes conectado.
- Si, abuelo su nieta tenía muchas cosas conectadas pero en la cabeza-Dice Amanda con una risa que me hace darle un golpe en la cabeza
- Nathaly...
Amanda sonríe y me abraza.
- Nathaly ¿siempre si irás a buscar trabajo!?- Amanda logra cambiar de conversación y eso realmente me hace respirar tranquilamente ya que no deseo que mi abuelo se entere que hablábamos de un chico.
- Si ya marqué a la empresa que te conté. Tengo cita en tres horas ¿me llevas?- sé muy bien que ella no se negará
- Claro.
- Mi niña, no tienes que trabajar mucho ok. -
- Abuelo quiero ir a trabajar. Aparte necesitamos el dinero para comer.
No le quiero decir que es para sus tratamientos, por que solo haré que se preocupe más.
- Está bien mi niña, yo también buscaré trabajo como velador.
- No abuelo, usted se va a dedicar a descansar que su nieta trabaje-Dice Amanda.
Me gusta que todos mis amigos se preocupen por mi abuelo. Por lo menos si algún día muero él no se quedará solo.
- Abuelo, Amanda me iré a alistar para la entrevista!
- Si mi niña -Mi abuelo se sienta en el sofá mientras Amanda le acerca su fruta picada.
Después de dos horas ya estoy lista para mi entrevista, estoy algo nerviosa y mi corazón está muy agitado, abro el frasco de mis medicinas, he ingiero dos Liam me subió la dosis a tres pastillas cada doce horas por qué el dolor es cada vez más fuerte, pero si ingiero más de dos las terminaré muy rápido.
- ¿Lista?- me cuestiona Amanda.
- Si Amanda. -
Ella me lleva a la ubicación, es un edificio demasiado grande y tiene demasiados pisos.
Amelia me deja en la entrada del edificio porque tiene un cita con su amado y nuevo novio.
Estoy muy nerviosa, me sudan las manos, todas visten muy elegantes y aquí estoy yo parada en medio de la recepción esperando ser atendida.
Todas las mujeres que pasan llevan trajes y ropa muy ajustada de oficina. Yo no tengo suficiente dinero para vestir elegante como ellas. Yo solo traigo mi vestido favorito el cual está conmigo desde hace más de tres años, se me arrugó en el camino así que comienzo a planchario con la mano, por más que estiró las arrugas no se van.
“Debería de irme” Mi vestido deslavado y arrugado y con zapatos bajos de piso, no es una buena señal para que me den el trabajo, dicen que la primera impresión siempre es lo que cuenta cuando vas a buscar un trabajo. Y siento que al tal Héctor no le daré una buena impresión.
-Buenas tardes señorita, tengo cita con recursos humanos para el puesto de... — La recepcionista me ve de pies a cabeza, es realmente incómodo.
-Creo que se equivocó de compañía. - Me dice apuntándome a la salida y sin dejarme terminar de hablar.
-No, mira yo marque a este número.-Trató de mostrarle mi teléfono pero ella ni siguiera lo ve.
-Le pido por favor que se retire o me va hacer llamar a seguridad. Ya le dije que se equivocó de compañía, quizá quería ir a la compañía de limpieza que está enfrente en la cual encajaría mejor.
--¿Me equivoqué?, ¿cómo puedo creer que me contratan?”
Trato de no llorar, mi corazón ya se siente muy alterado, y siento un grave dolor en el pecho, pero trato de no tomarle importancia, salgo de aquel lugar con la mirada agachada y sin decir nada más.
“Si, ¿me equivoqué?”