Me desperté con la combinación del sonido de mi alarma y las gotas de lluvia golpeando mi ventana. Abrí mis ojos y me dispuse a salir de la cama, esperando quitarme de encima la pereza y las ganas de dormitar todo el bendito día. Me dirigí al baño y abrí la ducha, quitándome toda mi vestimenta en el camino. Me adentré en la lluvia de agua caliente golpeando contra mi cuerpo, mientras soltaba un suspiro de relajación al sentir como mis músculos aflojaban la tensión sostenida. Una vez terminada salí de la ducha y con una toalla envuelta alrededor de mi cuerpo me dispuse a secar mi cabello con la secadora, con el fin de poder dejarlo algo decente, pero casi no habia caso. Los días de tanta humedad como lo eran los días de lluvia eran el enemigo en común de mi cabello. Terminé de secarlo y

