Durante el viaje los dos permanecieron en silencio, solo el sonido del brazalete en ocasiones les invadía la paz que los envolvía y Logan girara su rostro para corroborar que su acompañante estuviera bien. De repente el auto se detuvo frente a un semáforo, las personas cruzaban de un lado a otro de la calle, sin embargo Melissa estaba concentrada, sólo en una pareja que salía del cine, entonces Logan se dio cuenta que miraba en dirección a la sala con ilusión. —¡¿No me digas que nunca fuiste al cine?! —habló él afirmando más que preguntando. —No sé para qué preguntas si ya sabes la respuesta—dijo desanimada—. No señor Donovan, nunca fui a un cine, un restaurante, una heladería o a un shopping. ¿contento? — No, no me gusta para nada la forma en que te crió tu padre. — Mi padre no me de

