Luciana NOCHEBUENA UN AÑO DESPUÉS Dieciséis meses y dos semanas. Ese era el tiempo que hacía que conocía a Ariel. Ni siquiera un año y medio, y todavía apenas podía creer que esta fuera mi vida. Al crecer, había estado sola, e incluso cuando me fui a vivir con Brie, siempre fui dolorosamente consciente de que lo que tenía no había sido una familia. Al menos, no de la forma en que siempre me había imaginado que debía ser una familia. Luego conocí a Mai, y los Jin me recibieron en sus vidas. No había estado sola, pero aun así me sentía como una intrusa. Ahora, después de más de un año con Ariel, mi perspectiva había cambiado. Una cosa era entender la dinámica de una familia ensamblada desde un punto de vista fáctico, pero otra muy distinta era ir a Acción de Gracias en San Ramón y ver

