Nunca, jamás, ni en mis ideas más alocadas habría imaginado que seres tan irreales pudieran existir. Me queda más que claro que no se puede dar nada por sentado. Hay demasiadas cosas ocultas a simple vista y nada es lo que parece. Jon yacía en su espléndida cama, como un bello c*****r. No pude quedarme por mucho tiempo, debía estar fuera de su habitación antes que amaneciera. Una cierta parte mía se sentía muy culpable, ya que, con toda la razón, Nigromante había dicho lo cierto, jugaba con fuego. Galimatías desapareció ante mis ojos, antes de que cerrara la puerta. Varios recuerdos llegaron a mi mente de modo súbito. Sus fríos labios rozaron los míos, pero ese breve instante bastó, para que mirara tantas cosas. Me parecían ciertos trozos de recuerdos que no me pertenecían, los vi en

