-Tú...estabas allí...cuando me pegaba ¿Verdad? - le dije apoyada en su pecho, no me atrevía a mirarlo a la cara, los recuerdos se agolpaban en mi cabeza.
-Yo hacía que ella parara...No podías morir...Tenia un contrato-Su templanza me hacía añicos.
-Solo era por el contrato...para el puto experimento de tu padre...Me habéis utilizado todos...-Estaba rota...él también había participado en este juego. -Pen...pensaba que te importaba algo...no te creía así...a pesar de todo...eras en el único que confiaba aquí sabes...-Me había convertido en piedra, el dolor desapareció y apareció la rabia.
-Anya yo…solo cumplía órdenes...no era como ahora...yo...-hizo una pausa larga- Olvídalo...Debes descansar...pediré a mi padre que te deje ir al entierro es lo que más te dará...-Tu nombre te hace justicia-lo calle de golpe...Demonio...Yo misma te hubiera arrebatado el alma. - sin mirarlo si quiera me dirijo a mi habitación.
Estuve dos días sin relacionarme con nadie solo con Miranda entraba y salía constantemente, me acompañaba, se comportaba como una amiga de verdad y con Adam solo daba las clases y me iba sin decir adiós siquiera.
Al tercer día Stephen entro, cerró la puerta tras él y se sentó en los pies de la cama, me miraba cauteloso.
-He conseguido que mi padre te deje ir al entierro...pero con la condición de que vaya contigo... ¿Estás de acuerdo? - espero mi respuesta- Hablas como si ella ya...-No podía decirlo...Lo mire confirmando lo que temía...Estaba muerta. Sentí como la rabia me consumía...debía salir de allí o le haría daño a Stephen, las clases de estos días tendrían que servir de algo...Sali lo más rápido posible al gran balcón que tenía sentí como Stephen se ponía detrás de mí- Vete!- le grite pero no hizo caso, de mis manos salió toda la energía acumulada, hacia el bosque, veía como la tierra se abría, como arboles se partían con la energía de mis manos, me centre en el claro, en los árboles para no dañar nada más...Stephen había salido disparado hacia atrás al tocarme cuando desprendí mi energía, pare agotada, sintiéndome aliviada, comprobé que Stephen estaba bien...lo estaba...me miraba asombrado por lo que acababa de hacer.
- ¿Cuándo nos vamos? - dije con voz ronca.
Unas horas después...
Subimos al avión que nos llevaría a mi hogar, sería una visita rápida, solo lo vería todo de lejos...no quería saber nada más sobre la poca familia que me quedaba...Me había vestido con un vestido n***o ajustado hasta la rodilla de tirantes finos, una gabardina y tacones de aguja a juego, Stephen también se vistió acorde a mí pero este llevando un pantalón n***o ajustado con una camisa negra y una cazadora de cuero...todo le sentaba de maravilla...Dos horas después estaba viendo como mi abuela era enterrada, todo el mundo lloraba, la poca familia que me quedaba estaba arruinada, rota, a mi sin embargo no me salía ya nada...Stephen avanzo hasta ellos, se acercó a mi abuelo y este le entrego un sobre grande, dedicándome una mirada de perdón, no me moví, espere a Stephen que llegara a mi altura y avance hasta el coche, el arranco y nos llevó al hotel donde nos quedaríamos esa noche. Avance hacia el vestíbulo, con Stephen a mi lado con las pequeñas maletas que habíamos traído.
-Bienvenidos al Hotel Cartean, ¿Tienen reserva? -Dijo la chica rubia mirando con deseo a Stephen. -Si, a nombre de Stephen Bianchi-dijo con indiferencia a la chica...una risa me salió sin querer.-Bien señor, aquí tengo una reserva para una habitación de matrimonio, con vistas a la ciudad y balcón privado ¿Es así?- Me quede muda...iba a quejarme cuando Stephen me agarro de la cintura atrayéndome hacia su cuerpo, dejando nuestras caras a centímetros, se me olvido por completo todo, no abrí la boca, la chica se revolvió en el asiento al ver que era algo más...solo ante sus ojos.- Si esa está bien...¿no crees cariño?- me dejo sin palabras...conteste sin pensar- Si... Es perfecta cariño, apretando sus costillas haciendo que de un pequeño brinco.
- Habitación numero 592... Gracias y disfruten la estancia- dijo la rubia, Stephen soltó mi cintura para ahora coger mi mano y llevarnos al ascensor, una vez dentro me solté de su agarre y el empezó a reír...le seguí...-Solo lo has hecho para reírte de ella...Eres cruel...-Rei- Si, pero lo hemos disfrutado cuando ella se ha puesto como un tomate- Sonó el "Clin" del ascensor ya habíamos llegado. entramos en la habitación...era todo un lujo...las paredes beige el suelo de madera...en el centro de la habitación una cama de matrimonio a conjunto con las paredes y la pared de ladrillo, a la derecha toda la pared era de cristal, con una puerta que dejaba ver un gran balcón con una mesa y sillas negras, desde ahí se veía todo Londres, era precioso, Stephen dejo todas las cosas encima de la cama y me siguió hasta el balcón, llevaba en sus manos el sobre.
-Esto es tuyo...Ábrelo por favor. -Me lo tendió con suplica. Dude...dude mucho...
Cogí el sobre blanco y lo abrí, lo primero que saque fue el fajo de billetes que le habían pagado a mi madre por mi...Quinientos mil dólares...Mi madre me puso precio...mi vida Valia eso, tuve que sentarme en una de las sillas, Stephen me imitó, me miraba muy atento.
Continúe...hasta sacar una foto de mi abuela y mía, cuidando del jardín, plantamos girasoles, la foto me hizo reír...ella me quería...lo sabía...aunque hubiera cometido errores, saque lo que quedaba en el sobre, otra foto de mis padres junto a mi...yo era un bebe, estaba en brazos de mi madre y mi padre me tenía cogida de la mano, esto solo me causo dolor...la puse sobre la palma de mi mano y la desintegre, hice que el dolor desapareciera...Stephen me miraba con una mirada que nunca había visto...Me estaba poniendo nerviosa a causa de eso, seguí con lo último que había en el sobre .Una carta, la abrí y leí.
Querida Anya:
Antes de morir, me gustaría aclararte algunas cosas, no odies a tu abuelo él no sabía nada. Sabes que el mismo día que me enteré de que tu madre te pegaba la pare, la interne en un centro donde estaría lejos de ti, creo que en eso llegue a tiempo. Lo que no sabía es que a tu muerte no llegaría a tiempo, ese chico vino y me lo conto todo, pero era demasiado tarde, el contrato estaba vigente, él es tu destino e igual que no dejo que te matara tu madre, no dejara que nadie te haga daño, del destino nadie puede huir, con este dinero, empieza de nuevo, es tuyo.
Así que vive, ama, ríe y perdona.
Tu Abuela, Te quiero.
Dejo la carta sobre la mesa y empezó a sollozar, no lo podía creer y el hombre que tenía enfrente estaba involucrado, lo quería...quería a ese hombre con todas sus fuerzas, él la había mantenido con vida.
-Todo está aclarado...Gracias...por mantenerme con vida-Le dijo sin dejar de mirarlo, Stephen se levantó y la levanto a ella...se fundieron en un abrazo necesitado...le levanto el rostro-No puedes quererme...yo no soy bueno Anya, Te mereces a alguien mejor...-Me dijo en un susurro agarrándome la cara con sus manos, lo necesitaba, lo había echado de menos estos días, miro a sus labios, anhelándolos, poco a poco se alzó de puntillas para alcanzar su boca, él le paso el brazo por su cintura, arrimándola más hacia él, haciendo que por fin sus bocas se juntaran.
Sus labios al fin se unieron, era un beso necesitado, sus labios eran suaves y carnosos, su sabor no era comparable con nada, miel y limón, ese hombre era capaz de hacerle sentir un millón de cosas con un beso de pasión, sus bocas encajaban a la perfección, el beso empezó a subir de tono, Stephen cogió las riendas del beso, haciendo que ahora fuera un beso feroz, lleno de deseo, bajo las manos hasta su trasero, le encantaba esa mujer...por esa mujer había perdido la cabeza, la quería solo para él. La apretó más contra su cuerpo haciendo que su erección chocara en el vientre de Anya...Se separaron cuando escucharon el teléfono de Stephen sonar, Stephen le dio un último beso en la frente dejándola ahí, con mucho calor.
entro en la habitación para ver como Stephen hablaba por teléfono, mientras fue al baño a darse una ducha fría, se puso un pijama de tirantes y se acostó en la cama, esperando a Stephen.
-Me ha llamado mi padre...Mañana debemos volver, por la noche dará una fiesta y vendrán muchos vampiros importantes, debemos estar allí- dijo mientras se quedaba en boxes...Anya se mordió el labio recordando lo que acababa de pasar...Dormiría con el...se puso nerviosa y más cuando él se metió a la cama con ella...se acurruco junto a ella y la abrazo.
-Descansa...mañana será otro día largo...-Dijo dándome un beso en la frente sin darme cuenta caí rendida en sus brazos.