No había podido dormir mucho, a las ocho me levante y me dirigí hacia el baño me asee y me vestí con unos leggins negros altos que se ajustaban a mi figura perfectamente, un top deportivo también n***o y una chaqueta de chándal gris, me puse unos tenis blancos y finalice con una coleta alta, cuando era casi la hora baje las escaleras, encontrándome allí a Stephen, esperándome, una risa tonta amenazo con salir de mi boca, pero la retuve, Stephen...era...sexy sus tatuajes encajaban con él a la perfección, su rostro serio y sus ojos grises lo hacían absolutamente varonil, llevaba una camiseta blanca ajustada al su torso que dejaba ver sus trabajados músculos, unos pantalones cortos de chándal negros dejaban ver todos los tatuajes de sus piernas...¿Tendría alguna zona sin tatuar?
- Buenos días, ¿Estas listas? - Pregunto con esa hermosa sonrisa...era perfecto.
- Por supuesto...- le devolví la sonrisa.
Nos dirigimos hacia la sala de entrenamiento. Era una gran sala, maquinaria de deporte al extremo izquierdo en el extremo derecho una especie de ring sin cuerdas, con colchonetas, toda la pared eran espejos, donde me vería en acción...Vería como Stephen me patearía el culo...
- Bueno...empecemos con las bases, trabajare primero tu físico...cuando controles esto pasaras a las clases de Adam. - Dijo con seguridad, nos pasamos todo el día aprendiendo llaves, me enseñó a controlar mi fuerza, un poco de boxeo para que mi cuerpo empezara a coger fuerzas, las necesitaba para canalizar todo mi poder.
Pasaron semanas hasta que por primera vez tumbe a Stephen sobre las colchonetas, me puse encima de él, bloqueando sus brazos con mis piernas, forcejeo hasta que consiguió soltarse...fui más rápida y lo estampe contra el espejo haciéndolo añicos, el logro cogerme del cuello y estampar mi cabeza contra el siguiente espejo, su cuerpo aprisionaba el mío, sentía su calor, su respiración agitada.
Estas semanas habíamos estado todos los días juntos, íbamos a cazar juntos, pues el me enseñaba a ser lo más sigilosa posible, nuestra confianza había aumentado y.…cada vez me gustaba más...lo quería, no estaba enamorada pero la tensión s****l que se creaba entre los dos era palpable a kilómetros.
El reía más, era amable, no era el chico serio de antes, sabía que él y yo no tendríamos futuro e intentaba mantener esos pensamientos a raya...pero cuando lo tenía cerca me era imposible.
Aun me tenía aprisionada contra el espejo, su cara estaba a centímetros de la mía, el bajo su mirada hacia mis labios entreabiertos por la agitación del momento...y bueno...por la excitación de tenerlo tan cerca de mi cuerpo, estaba demasiado serio, quería saber que estaba pensando en ese momento, quería que lo hiciera, que me besara por fin...Pero su semblante cambio por completo, su mirada se volvió fría, me soltó de golpe.
-Tus entrenamientos han acabado...Mañana empiezas con Adam te enseñara a controlar tu poder y tu cerebro- Dijo con la voz fría, indiferente, algo había cambiado, se fue dejándome sola, con un vacío en mi pecho... ¿Qué he hecho?
No dije nada, me limite a subir a mi habitación ducharme, aunque ahora no sudaba, mañana conocería al tal Adam y empezaría a lo que de verdad me importa...si era tan peligrosa como decían aprendería bien y saldría de allí lo antes posible...si debía matarlos a todos lo haría.
Entrenamiento II.
A las 9 me dirigí al despacho donde me dijeron que Adam me esperaría para las clases, entre y me encontré con un hombre de ojos azules intensos, rubio con media melena, ¡Joder! ¿Aquí no hay nadie feo? - mi mente grita.
-Tú debes ser Anya ¿verdad? - dijo con una sonrisa
-Así es...vengo a las clases- dije sentándome en la silla que estaba junto a él. El me acerco su mano, se la estreche en modo de saludo. -Bien...siendo una Hibrida, tienes que sentirte especial, eres la única de tu especie, por lo que oigo...no has perdido tu corazón. O sea que la transformación no se ha hecho completa...-Hizo una gran pausa, su cara de preocupación hizo llevarme mi mano al pecho, sintiendo mi corazón latir lento. -Bueno vamos a ver que eres capaz...primero te explicare lo que realmente eres...Un Hibrido es la mezcla de dos naturalezas...en tu caso un Vampiro y un mago. Los vampiros son seres sin alma...Demonios magos son magia pura, vamos a intentar varias cosas y te ayudare a controlarlas- Puso encima de la mesa un gato...extrañada empezó a acariciarlo, era precioso y juguetón.
-Los demonios pueden coger a veces la forma que quieran, quiero que mates al gato...imagina que un demonio lo a poseído e intenta matarte. -Dijo observándome detenidamente.
-No...no puedo matarlo-Dije con pena-Entonces en este momento estas muertas...Así perderemos el tiempo Anya. -dijo más serio ahora, tenía razón. -Está bien... ¿Qué hago? - dije inclinándome hacia delante.
-Quiero que lo mires a los ojos...piensa en su alma...quiero que lo hagas con calma, intenta canalizar tu rabia...visualiza su recuerdo, metete en su mente. -Comencé a Hacerlo. Veía los recuerdos, me veía a mi enfrente de el- Anya quiero que imagines su alma y que lentamente se la arrebates...es tuya cógela- La visualice, la vi y la cogí, el gato cayo sin vida encima de la mesa y reaccione. Lo he matado.
-Joder...está muerto...-Intente tocarlo, pero Adam no me dejo. - No simpatices con tus víctimas, si las matas son porque no merecen vivir, recuérdalo...Ahora vas a devolverle la vida-Lo mire con la boca abierta- No decías que si las mato es porque lo merecen...no ente...-Me corto
- ¿Crees que este gato merece morir? -Pregunto riendo
-Memmi...No - dije segura de mí. - Adelante...pon tu mano sobre el...cierra los ojos y visualiza su alma...haz lo contrario...devuélvesela, es suya. -Lo hice, un pequeño maullido hizo que abriera los ojos, ahí estaba...Vivo.
- Es asombroso...-De la emoción le di un abrazo a Adam, el contento me lo devolvió, sentí como me pegaba más. Se oyó un carraspeo, me separé brutamente de él y vi a Stephen parado en el marco de la puerta...mordía su mandíbula fuertemente...lo podía oír rechinar los dientes...
-Stephen. -Susurre- ¿Interrumpo algo? - dijo sin separar su mirada de la de Adam, los dos serios ahora. - No yo ya me iba. Anya mañana nos vemos y seguimos con las clases...que descanses. -Dijo dándome un beso en la mejilla, mi rubor subió como la espuma, mire a Stephen este apretó los puños...Si no lo conociera pensaría que estaba celoso y eso...me gustaba mucho realmente. Adam se marchó chocando el hombro con Stephen.
Mire a Stephen esperando a ver que hacía ahí.
-Quiero que vengas conmigo...tengo que darte algo- Me dijo serio, lo seguí hasta su habitación, entre nerviosa, nunca pensaba que entraría allí, su habitación era al igual a la mía solo cambiaban algunos colores de muebles, posters de equipos de futbol, estaba todo ordenado sorprendentemente, se olía a él en toda la habitación, era encantador.
-Toma...-Me tendió un teléfono móvil...No entendía nada- Esta mañana me he enterado sin querer...que. bueno...Tu abuela está muy enferma, creo que deberías llamarla, despedirte- Dijo muy despacio, empezó a dolerme el pecho...mi abuela...enferma. Había dicho que me despidiera de ella...Me tuve que sentar en la cama- Si esto es una broma...Stephen...no tiene gracia- dije casi sin aliento.
-Anya llama antes de que sea tarde...-Me animo, coja el teléfono marcando a casa, al tercer tono mi Abuelo cogió el teléfono, con la voz apagada.
- ¿Diga? - la voz estaba tan apagada y triste que comencé a creérmelo.
-Abuelo... ¿Qué pasa, Donde está la Abuela? -Dije sollozando-Oh…Anya hija mía...tu abuela...-Hizo una pausa llorando-Está muy mal no es el tiempo que va a resistir...sus pulmones, no aguantan-Abuelo. Ponme con ella...Por favor...-se oyó silencio y una voz muy cansada, se oyó tras el teléfono-Hija...-Mi abuela tosió-Abuela...no te puedes ir...debes resistir hasta que llegue a estar contigo...-mi abuela me interrumpió- Lo siento hija...siento no a verte protegido. Yo… Yo sabía lo que tu madre había hecho, debí impedirlo, pero no fui capaz, ese dinero es tuyo...se lo quite a tu madre y lo guarde para ti...perdónanos- No resistí, no podía hablar solo salían sollozos, ella lo sabía...no me dijo nada...ese dinero sucio estaba en mi poder...sentí nauseas, todo era una falsa. Había colgado, me había colgado...Stephen se arrodillo ante mí, me abrazo como nunca nadie lo había hecho, pero no había consuelo para mí.
-Ella lo sabía...no me protegió, no lo evito...-Lloraba sin echar una lagrima- Lo sé...pero debes ser fuerte...- Me acariciaba el pelo una y otra vez- Quiero ir...quiero saber toda la verdad.- Dije sorprendiendo a Stephen,-Mi padre no te dejara ir...no sabe que te lo he dicho...-dijo sin mirarme- Todas tus preguntas te las puedo resolver yo...Yo estaba ahí- Primero no sabía a qué se refería...hasta que lo entendí.