Busque por toda la fiesta a Stephen, pero no estaba por ningún lado, cansada pare de buscar, los invitados se estaban marchando y era hora de dormir, aunque no lo necesitaba, lo hacía, fui hacia mi habitación, pero antes de abrir mi puerta escuche un golpe en la habitación de Stephen, Quizá le había pasado algo, me dispuse a entrar y me encontré la peor escena que no esperaba para nada.
Elora y Stephen estaban besándose apasionadamente, el golpe lo había provocado el, pues la tenía aprisionada contra la cómoda, ella estaba a punto de meter su mano en el paquete, pero un sollozo salió de mi boca alertando a Stephen…Este dejo de besarla lentamente y me miro, sus pupilas estaban dilatadas de la excitación.
-Anya… ¿Que…? - dijo en un susurro, volviendo a mirar a Elora, ella sonreía triunfante- ¿¡Pero que cojones me has hecho!?...- él el agarro de los brazos y la zarandeo con todas sus fuerzas, ella ahora lo miraba con miedo…Se dio la vuelta hacia mí con una expresión inexplicable.
-Anya…por favor déjame…deja, que te explique…yo…yo…-Dijo frotándose la cara, intento avanzar hacia mí, la ira y la rabia, quería salir de mi cuerpo. - No te atrevas…a tocarme, ni un pelo…-Dije entre dientes, necesitaba perderlos de vista, Sali corriendo, necesitaba ir hasta el jardín, tenía que perder el control o sentía que moriría yo, llegue al jardín, todos los recuerdos del viaje me vinieron a la mente, los días de entrenamiento risas…Todo para que una simple chica lo mandara todo a la mierda, estaba enamorada…completamente y había cometido un gran error en hacerlo.
Canalizo toda su ira como Adam le había enseñado, mando las corrientes eléctricas que emanaba su cuerpo a sus manos, empezó el cielo a tornarse n***o, Tormenta, la lluvia que poco a poco había comenzado a caer a caer con furia, Anya soltó toda su energía hacia el cielo tormentoso, con un grito, que a todos en la casa les produjo un escalofrió, Damián la vio desde su despacho junto con los nuevos aliados, él pensaba, en todo lo que esa chica podría destruir…pero ella, era demasiado vulnerable y eso era un gran defecto, Debilidades que no se podía permitir.
Anya, se arrodillo en el jardín empapada, no podía parar de sollozar, pues las lágrimas no salían, su ira no se marchaba, sus entrañas necesitaban muerte, oyó como Elora lloraba, su vestido estaba roto, vio como caía al suelo tropezándose con sus propios pies, corría hacia el bosque, una sombra sacada del mismísimo infierno la perseguía.
-No…por favor, Stephen, yo…yo te quiero…no me hagas esto…no me mates. - Dijo desesperada arrodillada ante la sombra, el aspecto del ser demoniaco que estaba delante de ella imponente le resultaba muy familiar, ¿pero…era Stephen? Así lo era, Stephen volvió a su forma humana, la antes sombra ahora se instaló en la espalda de Stephen en forma de tatuaje… fantasmagórico.
-No…yo no te matare…lo hará ella…-Dijo con una voz tenebrosa, su demonio hablaba todavía por él. El demonio había despertado.
Sabía que se refería a mí, mi ira aun creció en mí, mi sed de muerte quedo incontrolable, el olor a miedo que desprendía esa pobre chica me atraía demasiado…me levante empapada, aun llovía, raje mi vestido quitando toda la parte de abajo, dejándolo a un palmo de la rodilla, mis ojos ya habían cambiado al color purpura…pidiendo sangre, mis entrañas querían hacerlo lento, disfrutaría. Me acerque a ella despacio, la levante a un palmo del suelo y aferre su mirada a la mía, le arrebataría el alma.
Damián apareció en el jardín con algunos de sus hombres y se quedó a pocos metros de mí, me gritaba.
-Anya…no lo hagas…tú no eres así, no te creé para esto, suéltala o comenzaras una guerra…-Veía como en su rostro comenzaban a salir marcas negras…anunciando su muerte, pero pare…La solté en los pies de Damián, volviendo a la calma.
Stephen miraba con detenimiento, su demonio aún estaba presente, se veía en sus ojos, totalmente dilatados…pase por alado de ellos dirigiéndome a mi habitación, pero un grito se oyó y un gran gruñido que parecía que venía del mismísimo infierno, después un silencio sepulcral,
Me di la vuelta lentamente y vi el cuerpo inerte de Elora, vi como poco a poco se convertía en cenizas, desapareciendo con una pequeña brisa…El demonio la había matado. Stephen apareció, entre las sombras, disculpándose ante su padre.
La Guerra había comenzado.