Capítulo 14-Perdón.

1264 Words
Subí a mi habitación, directa a darme una ducha, olía a muerte. Deje que el agua caliente resbalara por todo mi cuerpo, cuando termine de asearme deje mi pelo mojado y salí desnuda hacia el armario, cogí unas braguitas de corazones rojas y me las puse, me gustaba dormir cómoda así que, una gran camiseta que me llegaba un poco más abajo del culete, antes de que pudiera meterme en la cama, se abrió la puerta de golpe y entro en la habitación Stephen. - ¿Que estás haciendo aquí? -Dije un poco enfadada. Observé sus ojos y vi hacia donde estaba mirando, mis braguitas de corazones se veían demasiado, pues no quitaba su mirada de ellas con una gran sonrisa, un poco avergonzada me dirigí a meterme en la cama con prisa, está claro que este chico solo me pone de mal humor… -Bonitas bragas…No pasan desapercibidas-Dijo en una gran risotada. -Eres un idiota… ¿A qué has venido? - Dije con rabia. -Vengo a avisarte de que llegaran al Amanecer…-Me puse un poco nerviosa...-Todos se están preparando, estamos protegiendo al pueblo y los soldados están bien preparados…-Se acercaba lentamente hasta que se sentó alado mío en la cama, me tense un poco ante tal cercanía, me tape más y subí mis rodillas para abrazarlas con mis brazos. -También…Venia a pedirte perdón, por todo, lo de la fiesta…ella me engaño yo no quería besarla a ella…pensé…-Hizo una gran pausa, era suficiente. -Stephen, no me tienes que dar explicaciones, todo está bien…-Dije intentando no sonar dolida. -No Anya…nada está bien, ella me utilizo, se hizo pasar por ti, sé que en la fiesta se acercaría a ti para copiar tu imagen…ese era su poder- Si, recordaba que ella me había agarrado del brazo amenazándome, el no mentía. - ¿A dónde quieres llegar con todo esto Stephen?, ve al grano. -Dijo en un susurro. El no paraba de tocarse el pelo, espere paciente. -Anya...hay algo en ti, especial, que me atrae y hace que quiera verte y tocarte, tengo la necesidad de protegerte. -dijo sin parar de mirarla. Anya le quito la mirada, agachando su rostro, él la atrajo hacia su cuerpo cogiéndola de las muñecas, dejando sus caras a centímetros, su respiración le golpeaba en la barbilla, no podía caer…No con el mismísimo Diablo. -Suéltame…por favor, esto…es un error-Dije en un susurro, intenté zafarme de él, pero me era imposible. -Perdóname…- dijo con voz ronca, casi rozando mis labios, estaba a punto de dejarme llevar, no podía implicarme con él y si… Acabaría yo como esa chica, yo solo quería libertad, me iría de aquí costase lo que costase. No me hagas esto...cállate...-le susurro a pocos centímetros de la cara. Dímelo-dijo casi rozando sus labios. -De acuerdo -dijo Anya cerrando sus ojos fuertemente. Stephen selló sus labios con los de Anya muy lentamente, la volvió a coger para ahora dejarla ahorcajadas encima de él, Anya perdió el control de sí misma, sujetándolo de la nuca, para profundizar el beso, este aprovecho para introducir su lengua en su pequeña boca, la pego más a él, haciendo que sus sexos se rozaran, un jadeo de ambos salió al unisonó. Stephen bajo sus manos lentamente por su espalda, introduciéndoselas debajo de la camiseta, acariciaba su piel lentamente, quería disfrutar cada parte de su cuerpo…Siguió bajando hasta llegar a su trasero y apretarlo más contra él, Anya bajo sus manos por su torso para quitarle la camiseta, pero antes de que pudiera hacer nada, Stephen se levantó con ella en brazos y la deposito sobre la cama, la miro a los ojos y vio como lo miraba con deseo…Se puso encima de ella y siguió besándola, esta vez bajo hasta su cuello haciéndola gemir, siguió bajando y se paró en la línea fina de sus braguitas de corazones, este la miro con una sonrisa de burla, esta se rio. Pero cuando se dispuso a quitárselas la campana volvió a sonar, Ellos estaban llegando, había que prepararse… -Mierda…-Dijo Stephen depositando ahora un beso en su vientre. -Abra que dejarlo para más tarde. -Se rio…tristemente, pues no sabían si abría un más tarde. Stephen le dio un casto beso a Anya y dejo que se cambiara. Anya se maldecía por a ver caído ante sus redes…Él era Oscuridad y no podía aferrarse a nada aquí…aquí era todo muerte y dolor. Se cambio y se puso el uniforme que Miranda le había traído hace horas, constaba de un pantalón n***o militar, con varias cintas para sujetar las armas, estas armas no eran las típicas…pues hablando de seres sobrenaturales estas balas tenían un líquido espeso y n***o, estaban rellenas de una piedra natural llamada Agata real, con ella se podía inmovilizar a vampiros, pero no los mataba…Ahí intervenía el fuego. Me coloqué una camiseta de tirantes negra también y me dirigí junto a los demás. Cuando estuve lista baje al despacho de Damián, para ver en qué línea iba yo…Antes de llamar a la puerta, escuche una conversación. - ¿Lo has hecho...? -Dijo Damián -No…ha sonado la alarma y nos ha interrumpido…-Dijo en voz baja Stephen…Estaban hablando de nosotros… -Te dije que te acostaras con ella…ella se tiene que quedar por su propia voluntad, para ser más fuertes, tiene que casarse contigo, cueste lo que cueste…-Dijo gritándole…Ellos me estaban utilizando…Stephen lo hacía, él no me quería en absoluto, sentí unas grandes nauseas, mi cabeza había empezado a dar vueltas…Como una tonta había caído en su juego…Ellos no podían ser buenos… Miranda apareció por las escaleras con un uniforme parecido al mío. Me aleje de la puerta a tropezones, necesitaba aire, Miranda confusa me siguió… Sali al jardín trasero, donde todo el mundo había tomado sus posiciones. Respire una y otra vez…pero no servía de nada. -Anya… ¿Estas bien? – Miranda me sujeto de los brazos y me alzo el rostro. -No…necesito escapar de aquí…Necesito alejarme de ellos…-Miranda confusa… -Ellos te buscaran siempre…Él es el mismísimo diablo, Anya…solo habría una manera. - Dijo en un susurro- Hoy hay una gran batalla, ellos son enemigos, los cuales se han hecho mucho daño, si te unes a ellos esta noche, Stephen sobre todo dejara de quererte aquí, si salimos vivos claro… -Bien… ¿Como sé que puedo confiar en ti? ¿Cómo sé que en cuanto ellos salgan junto a nosotras no se lo dirás? – dije en un susurro. Miranda se dio cuenta de lo que pasaba en mi interior, pero no se movió. -A mí me trajeron a la fuerza igual que a ti, me convirtieron sin piedad, ¿Crees que yo quiero estar aquí? Te equivocas, huiría si hubiera alguna posibilidad…Ellos creen que eres nuestra salvación…no esperaran que los traiciones, quiero participar. Nos dirigimos a nuestras posiciones, cuando aparecieron Stephen y Damián. Ellos ya estaban aquí. Haría este terreno a mi favor y empezaríamos con una gran tormenta, me concentre un poco y poco a poco el cielo se tornó n***o, truenos, rayos…y una leve lluvia, ayudarían a que mi plan saliese perfecto, mi tiempo aquí había acabado. La traición, se paga con traición.
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