Todos estábamos preparados en el claro, los contrincantes empezaban a posicionarse en el otro lado del claro, no eran mucho más que nosotros, el que parecía ser el cabecilla avanzo con una chica muy joven y otro hombre más mayor.
Damián y Stephen empezaron avanzar, sabía que era mi turno, me puse al lado de Stephen sin mirarlo si quiera, nos quedamos en el centro del claro, a pocos metros de esas personas. El chico de ojos dorados y rubio no me quitaba la mirada de encima, sabía quién era.
El cabecilla avanzo dos pasos y yo hice lo mismo que él, necesitaba que prestara su atención en mí. Stephen me miraba desconcertado.
-Tenemos aquí…una chica muy valiente…-Tenia una voz demasiado varonil, se puso enfrente mío, era tan alto con Stephen pues me sacaba dos cabezas.
-Que protectora…La has entrenado bien…Stephen- Le dijo sin apartar la mirada de mí. Stephen soltó un gruñido. - No te atrevas a tocarla -Dijo mientras intentaba tocarme, este paro ante la amenaza de Stephen.
-Bien…vayamos al grano, mataste a mi esposa…No tenía suficiente con acostarte con ella que…-Lo interrumpí.
- ¿Qué tal si hacemos un trato…? - dije con una sonrisa. Stephen perplejo me agarro del brazo.
- ¿Que estás haciendo? - me solté de golpe de su agarre. -No me vuelvas a tocar, en tu miserable vida. - Stephen me soltó sin entender aun que pasaba.
- ¡Oh! Esto es magnífico, hasta yo había creído que era una jugada vuestra…pero parece que la chica juega sola…Parece que mi hermano, ha vuelto a hacerlo… ¿Verdad? - Ahora la que se quedó estupefacta era yo… ¿Eran hermanos?
- ¿Que pretendes? ...No puedo leer tu mente y eso me inquieta…-Me dijo con expresión confusa y nerviosa.
-Quiero unirme a ti…con la condición de ser libre y marchar cuando yo lo desee. -Dije sin poder quitar la mirada de sus azules ojos.
- Acepto…-Ni si quiera lo pensó.
- ¡No! ...Que estás haciendo… porque me haces esto…-Stephen furioso, me sujetaba fuerte de los brazos.
-Suéltame…y vete…no lo repetiré…-Damián observaba, no hizo nada para detener a su hijo. – ¿Por qué?,¿porque ella también…? Me lo arrebatas todo…-Dijo con furia, el demonio comenzaba a tomar control de él, me puse enfrente de él.
-Esto lo has hecho tu…-Dije con asco- Te oí, oí como hablabas con tu padre…yo para ti solo he sido un juego, todos estos meses te has acercado a mi porque tu padre te lo dijo…-Mis manos empezaron a temblar, la lluvia era muchos más fuerte, estábamos empapados…- No…al principio era así…lo admito, pero yo…yo…-Dijo agachando la cabeza.- ¿Tu qué?- Espere, quería oírlo, necesitaba oírlo…- Yo…ahora te quiero…necesito que estés conmigo…-Dijo en un susurro…No sabía qué hacer, la rabia se acumulaba en mí, no le creía, no podía creerlo, lagrimas intentaban caer, pero no lo hacían…- No te creo…Traición se paga con traición…Vete, olvida todo y ponte a salvo…- Dije mientras mis manos temblaban mucho más, se empezó a notar un temblor en la tierra a nuestros pies…
El chico rubio empezó a retirarse junto con sus hombres hacia el bosque, Damián hizo lo mismo, veía como todos corrían hacia el gran palacio, menos Stephen, me miraba con dolor…
-Vete…-Dije en un sollozo…puse las palmas de las manos abiertas hacia el suelo, y comencé a levantar poco a poco la tierra a nuestros pies, grietas comenzaron a salir, abriendo un abismo…
-No parare hasta que estés de vuelta…-Sus últimas palabras habían atravesado mi corazón como una daga…solloce y grite así abriendo la tierra por completo mientras que levantaba mis brazos…Stephen corría y esquivaba los agujeros hasta de un salto llegar a ponerse a salvo cayendo al suelo inconsciente por el golpe en la cabeza de una gran piedra.
Mire por última vez ese lugar…
Me gire, dejando todo atrás el hombre que había jurado dejarme libre, me esperaba solo, todos habían desaparecido. Sentía mi cuerpo cansado, había gastado demasiada energía hoy…Iba a desvanecerme, él se dio cuenta y me sujeto cogiéndome en el aire, antes de cerrar los ojos lo último que vi fueron sus ojos dorados intenso.