Desde ese día... no desde aquella noche en la fiesta nos hemos vuelto más cercanos, se puede decir que ya somos amigos, los mensajes van y vienen sin importar el día y la hora, las respuestas siempre son inmediatas, la mayoría de las veces van acompañados de una foto o un vídeo corto y por las noches largas llamadas en las que nos ponemos al tanto de lo que sucedió durante el día.
Mañana es mi cita con Ryan y Kang Dae no aparece por ningún lado, desde ayer ha Sido difícil contactarlo y sin su apoyo no se que hacer.
— Hola. — Saludo al grupito de hombres en la facultad de arquitectura.
— Hola Atteneri. — Uno de ellos me reconoce, es el que me busco para llevar a Kang Dae la noche de la fiesta.
— Estoy buscando a Kang Dae ¿lo han visto?
La mayoría se escoge de hombros pero por el contrario él revisa su celular.
— Estamos en fechas de exámenes, lo más seguro es que lo encuentres en la biblioteca.
— Gracias. — Me despido y corro a la biblioteca.
— Búscalo en la sala privada. — Grita desde su salón de clases.
Sala privada ¿que diablos es eso?
Tengo que cruzar varios edificios para lograr llegar hasta la biblioteca.
Claramente la distribución de los edifios fue obra de un arquitecto deportista al igual que Kang Dae, de otra forma no entiendo la finalidad de poner los edificios tan lejos uno de otro.
Antes de entrar me detengo en la máquina expendedora para obtener una botella de agua, son las 2:00pm y el sol está justo en lo más alto ¿o más bajo? puedo sentir como quema mi piel.
Bebo el agua y lanzo la botella en el contenedor de basura.
Me encanta venir a este lugar, el silencio, el aroma a papel, el color de los libros apilados, no veo a Kang Dae en ningúna de las mesas de estudio.
Probablemente se haya ido o quiza...
Justo antes de marcharme recuerdo lo que dijo su amigo, "Búscalo en la sala privada".
— Buenas tardes. Tengo una tarea muy importante ¿será posible entrar a la sala privada? — me dirijo a la bibliotecaria.
— Me parece que ya hay alguien ahí, dame un momento. — Se acomoda las gafas y teclea en su computadora.— Lleva un par de horas, quizá esté por salir, puedes entrar en silencio.
— Gracias, ¿dónde se encuentra? — Pregunto con una sonrisa.
La bibliotecaria sale de su cubículo y me guía hasta un librero que esconde lo que en realidad es una puerta.
— Gracias. — Agradezco nuevamente y cierro la puerta en silencio.
En realidad es una sala privada, hay una única mesa con tan solo dos sillas, una de ellas ocupada por Kang Dae, está tan concentrado que no ha notado mi presencia.
Me acerco sigilosamente y cubro sus ojos con mis manos.
— ¿Quien soy?
Sus manos se sitúan sobre mis codos, recorre mis brazos lentamente hasta mis palmas y finalmente pronuncia mi nombre.
— Atteneri.
— No sabía que existía este lugar. — Muevo la silla y me siento frente a él.
— Pocos lo saben, es por eso que es agradable.
— Lamento interrumpir.
— Estaba por terminar ¿que sucede?
Me siento tonta al buscarlo por algo tan insignificante cuando él se encuentra estudiando tan diligentemente.
— Se trata sobre mi cita de mañana.
— Ah.
Inmediatamente comienzo a sentirme patética, es obvio que se iba a molestar.
No me dirige la mirada, saca su teléfono y comienza a deslizar la pantalla.
— Cuando estén en la taquilla elige está película. — Gira su teléfono y me muestra la imagen de una película de terror.
— Soy más de películas románticas.
— Nos quedan dos semanas para que te acerques a él, si lo que quieres es lograr que te abrace estables la película indicada. — Insiste.
— Suena a cliché.
— Es un típico cliche y por eso funciona.
— Es que realmente me asusta ese tipo de género.
— Si es auténtico es mucho mejor, cualquiera te abrazaría al verte asustada.
— ¿puedes fingir que no estás gozando a costa de mi sufrimiento? — Hago un falso puchero.
Mi falso puchero no sirve de nada, Kang Dae no cede.
Finalmente me rindo al ver la determinación en su rostro.