Kylie Anderson.
-ring ring, ring- suena la escandalosa alarma a las 6:00 de la mañana -vamos Kylie levántate tu puedes- me aliento a mi misma -odio ser un adulto- refutó en forma de berrinche, al levantarme checo mi celular apenas y puedo abrir los ojos, es extraño que William aún no llama para despertarme como siempre lo hace, lo más seguro es que se quedó dormido.
Me ducho rápidamente y desayuno waffles con fruta y un cafecito, hoy tengo turno de 24 horas así que me iré lo más cómoda posible, no.. imposible lo más seguro es que hoy también vea a Aron así que tengo que verme lo mejor posible, ¡por Dios! que estoy pensando, me doy un par de golpes suaves en el rostro para reaccionar .
Pero eso no hace que mis pensamientos se detengan al contrario llegan con más claridad.
Ver de nuevo a Aron me trajo recuerdos, quisiera odiarlo como hace 6 años pero no puedo, tanta terapia me hizo comprender ciertas cosas, el luce extraño, su mirada es diferente, su cuerpo es diferente, tal vez sea por qué ha madurado también por que es 6 años más viejo. Aquella vez en la oficina de mi padre quería enfrentarlo y darle una bofetada por su cobardía por otro lado quería preguntarle ¿Cómo había estado?
Después de tantas noches en vela que pasé analizando su vida, realmente me apena su sufrimiento, en fin todo es pasado.
Es suficiente si tardo más llegaré tarde al hospital, por suerte conducir ya no me da miedo, al llegar en la entrada del hospital está William esperándome con una linda sonrisa en su rostro.
-Hermosa te extraño tanto- asegura mientras me envuelve en sus musculosos brazos -mira-. dice mostrándome un papel con el dibujo de un corazón.
-Al parecer no hubo trabajo por la noche- digo sonriendo.
-Te equivocas, de hecho fue una noche muy difícil- aclara mientras me besa el mentón -esto lo hice mientras estaba en el baño.
-William asco- grito haciendo pucheros de desagrado.
Will sonríe a carcajadas mientras me roba pequeños besos -suficiente tengo que entrar-. alego correspondiendo a sus dulces besos.
-una más por favor, por favor- suplica mordiendo su labio inferior y uniendo las palmas de su mano a la altura de su pecho.
Mierda como me encanta esa manía que tiene al morderse el labio, lo hace lucir guapo y sexy a la vez.
-Quien viera al doctor Ravel portarse cuál niño pequeño- digo burlona acariciando su cabello mientras trato de no pensar en sus sexys labios.
- nena ¿y si huímos? Podemos poner una escuela de música y vivir de eso, en una casa junto al mar ¿Que dices.?-. Pregunta emocionado con un brillo en su mirada.
-Me encantaría- susurro a su oído mientras muerdo con suavidad su lóbulo, puedo sentir erizar su piel y su cuerpo moverse como si hubiese sentido una corriente eléctrica. -que te parece si buscas el lugar y cuando esté listo nos vamos.
-me agrada- asegura mientras me guiña el ojo y agarra mi trasero, al sentir su mano sonrió y lo alejo en seguida.
-Bien tengo que entrar te veo mañana- le doy un beso al que el corresponde con ternura, nos despedimos yo entro al hospital y se va al parqueadero por su auto.
-
El día pasa con rapidez, por suerte ya solo falta una cirugía programada, Dana una enfermera me da el expediente de la niña para revisarlo en lo que ella la prepara para llevarla a la sala quirúrgica, mientras caminamos a la habitación de la niña me percato de que se trata de la hija de Sergio, Estrella Montana Adams ¿Adams? si mal no recuerdo ese era el apellido de Irina, entonces la niña no es de Sergio si no de Aron.
Antes de entrar a la habitación me arreglo el cabello y la bata, es seguro que Aron está ahí, al abrir la puerta noto que no es Aron quien espera si no Sergio.
Al verlo frente a mi, el odio regresa -la terapia no funcionó- susurro para mí misma.
pude notar la tensión se Sergio al tenerme frente a el, su mirada estaba llena de rabia sus puños estaban cerrados con fuerza a un costado de sus piernas
- Sergio, Sergio que desagradable verte- digo con una mirada de esas que quieren matar.
- ya lo veo- refuta Sergio, con voz fuerte dominante.
-¿Recuerdas a mi hijo, tu nieto que mataste? pregunto con una sonrisa en mis labios mientras le ayudo a Dana a preparar a la pequeña niña de 6 años.
-Ni se te ocurra-. grita Sergio acercándose a mi tratando de intìmidarme
Yo río fuertemente en forma de burla. - ¿Tu no aprendes verdad?- pregunto arqueando la ceja. -te tengo en mis manos, la vida es tan justa, ¿Tu sabes verdad que la cirugía que le haré a tu hija es de muy alto riesgo? El más mínimo error le puede costar la vida- trató de explicar, provocando su enojo con mi mirada retadora.
-Tu hiciste un juramento-. grita Sergio una vez más mientras me apunta con su dedo índice.
-mmm ¿? Lo puedo olvidar por unos minutos- replicó cínicamente, mientras sonrió con alegría.
-Mejor cuéntame qué es de tu hijo el hermano de Aron o mejor dicho ¿hija?- Sergio queda callado mirándome fijamente.
-No...no mejor dime ¿Aron ya sabe qué su esposa y tú son amantes.? esto es de locos- aseguro entre risas.
-Hay Sergio de verdad que asco me das, bueno me llevaré a tu hija si aún tienes un poquito de fe, reza pero no por tu hija si no por mi para que no vaya a tener un error al hacer la cirugía-. podía percibir la mala vibra de Sergio, su odio sus maldiciones hacia mi... y como no si por mi lo perdió todo.
***
Después de 5 horas la espera para Sergio y Aron por fin termina, en todo este tiempo Sergio está con los nervios de punta un miedo profundo invade su corazón. "maldita Kylie si algo le hace a mi hija yo mismo la mataré con mis propios manos" piensa Sergio con lágrimas en los ojos.
. Aron camina de un lado a otro sus nervios y su preocupación se apoderan de su corazón.
-la cirugía fue un éxito- dice el cardiólogo Emanuel con una sonrisa en sus labios.
Sergio por fin pudo respirar tranquilo.
***
Termine exhausta, con los pies punzantes, la luna llena ya hacía acto de presencia mientras caminaba por el gran jardín del hospital comía una manzana y hablaba por teléfono con William cosas de novios ¿Cómo le fue durante el día? De lo mucho que nos queremos y extrañamos etc.
Después de un largo rato decido regresar al hospital, al entrar al ascensor iba distraída viendo mi celular y no me percate quien estaba dentro, hasta que el ascensor se cerró.
-¿Cómo has estado.?- pregunta una voz ronca y varonil haciéndome exaltar de la impresión, el corazón se me quería salir del pecho.
De inmediato volteo algo asustada y nerviosa, pues conocía esa voz siempre que lo escuchaba provocaba un desorden en mi interior y está vez no era la excepción, al voltear me encuentro con esos ojos color avellana que aún me ponen los nervios de punta, frente a mi tenía a Aron Montana mi gran y primer amor.